Martes, 2 de octubre de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

Constructora en crisis
Llanera presenta suspensión de pagos y reconoce que su modelo de financiación es inadecuado
Fernando Gallego achaca los problemas de su empresa a la subida del euribor, al freno en la venta de viviendas y a la prensa
Fernando Gallego achaca los problemas de su empresa a la subida del euribor, al freno en la venta de viviendas y a la prensa
El Grupo Llanera dio ayer el paso definitivo al reconocer que ya no da más de sí. A partir de ahora, el juzgado de lo mercantil será quien dirija las riendas de la constructora e inmobiliaria valenciana si acepta el juez la petición de suspensión de pagos de Fernando Gallego, consejero delegado de Grupo Llanera.

En el comunicado que hizo público ayer la compañía reconoció: “La actividad inmobiliaria tiene proyectos de maduración a largo plazo que han sido financiados a corto plazo”. El problema, según defiende Gallego, es que la venta de viviendas y terrenos se ha paralizado. Llanera basó su modelo de negocio en financiar a corto plazo operaciones que serían rentables a largo plazo. El pago de la deuda la abonaba con la incesante venta de viviendas.

El alza del euribor y el descenso acusado de ventas de vivienda han imposibilitando que el modelo ideado por Gallego fuera posible. Esta es la razón que él mismo esgrime. Reconce abiertamente que redujo los plazos de financiación porque vendía mucho y rápido.

Llanera se engrandeció durante el boom de la vivienda aumentando año a año los beneficios empresariales pero, ahora, cuando el sector se ralentiza, tiene un nivel de endeudamiento insostenible que no puede paliar con las ventas que ya no produce. En los últimos resultados que comunicó la compañía aseguró tener 70 millones de recursos propios mientras que su deuda ascendía hasta los 304 millones. Presentó 40,3 millones de beneficio neto en 2006 tras aumentarlo un 158% en doce meses. El hecho duplicar el volumen de negocio (418 millones en 2006 frente a los 197 del año anterior) chirriaba con el elevadísimo apalancamiento del 73%.

El modelo que relanzó a la mediana constructora que vistió en forma de patrocinio a clubes de fútbol, baloncesto, rugby... se ha convertido en inadecuado. Los fastuosos gastos que conllevan la apertura de un local en Inglaterra, la promoción incesante de cartelería fija en la costa mediterránea y los desembolsos desorbitados que se hicieron para fomentar los aires de grandeza han caído hasta que a la empresa sólo le ha quedado una única opción: Acudir al juzgado a que reordene la compañía o decida bajar la persiana, liquidarla.

Seis empresas
El grupo Llanera presentó ayer la petición de concurso voluntario de acreedores para las sociedades Llanera S. L.; Llanera Construcciones, Obras y Proyectos S. L .U.; Llanera Urbanismo e Inmobiliaria S. L. U.; Aldalondo S. L. U.; Descans Les Marines S. L. U.; y Patrimonial Arenall S. L. U. Según los últimos datos oficiales de la compañía referentes a 2006, el Grupo Llanera empleaba a 784 personas.

La firma valenciana utilizó como primer argumento de la suspensión de pagos presentada factores como la complicada coyuntura en la que está inmersa el sector del ladrillo. Los interés suben y las ventas bajan. El segundo al que aludió fue a la prensa. Fernando Gallego aludió al “deterioro en la imagen de su solvencia” como una razón de su declive. Justo después de este soltar esta acusación en el comunicado es cuando reconoce lo inadecuado que ha sido el modelo de la compañía.

Vuelta a empezar
Los proyectos no realizados de grandes resorts que se llenarían de ingleses en busca de sol se difuminan. Llanera cree que tiene la opción de volver a empezar. Quiere reestructurar su actividad de forma que pueda reducir sus costes fijos para concentrarse en los “segmentos de actividad más rentables, que son los tradicionales del grupo”.

Después amplía que quiere continuar con la transformación urbanística de aquellos desarrollos inmobiliarios de toda índole y en una reestructuración de la deuda a largo plazo. Sin embargo, el propio Grupo Llanera reconoce que las entidades financieras no están de su lado.

Fernando Gallego, que ha desautorizado a su gabinete de prensa para informar sobre la realidad de la empresa, protesta por los portazos que le han dado como respuesta las entidades financieras.

Los planes del consejero delegado de Llanera consistían en cerrar acuerdos que le permitiesen adecuar la amortización de la deuda a la capacidad de generación de recursos. Es decir, tras convencer a los bancos que le financiara para pagar en meses lo que se amortiza en años, ha ido a pedir que le prolonguen el plazo porque si no lo hacen no pueden pagar.

Y lo intentó de todas las maneras. Propuso a las mismas entidades que le cerraban el grifo de la financiación que se quedaran con los proyectos que Llanera promovía con tal de que la enorme deuda de la constructora descendiera hasta unos márgenes lógicos para el sector.

 
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