Domingo, 23 de septiembre de 2007
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Comunidad valenciana
El niño consentido que imitóal asesino de la catana
El joven acusado de matar a sus padres en Catarroja plasmaba sus sentimientos más tétricos en los mensajes a través de internet y en las cartas que enviaba a sus amigos
El joven acusado de matar a sus padres en Catarroja plasmaba sus sentimientos más tétricos en los mensajes a través de internet y en las cartas que enviaba a sus amigos
Con la misma frialdad con que presuntamente asesinó a sus padres, Sergi F. entró en el juzgado de Catarroja. El reloj marcaba las 10.50 horas del jueves. Una nube de periodistas aguardaba su llegada en la calle.

El presunto parricida ocultó su rostro detrás del cristal tintado de un coche en la entrada del garaje. Dos horas más tarde, volvió a esconder su cara con una camiseta de color verde que llevaba en la cabeza a modo de capucha.

Pero su imagen de joven desgarbado, alto y delgado fue captada por cerca de una veintena de fotógrafos de prensa y cámaras de televisión. En ese preciso instante, Sergi F., custodiado por cuatro guardias civiles, atravesó el umbral de chico retraído para convertirse en uno de los parricidas más mediáticos de los últimos años.

Los flashes de las cámaras se dispararon al unísono en ocho o nueve segundos mientras todas las miradas convergían en una única persona: el joven acusado de matar a sus padres en el domicilio familiar en Catarroja.

El tristemente conocido como el asesino de la catana, José Rabadán, ya tenía sucesor. En abril de 2000, un adolescente de 16 años mató en Murcia a sus padres y a su hermana, afectada por síndrome de Down. El menor utilizó un alfanje oriental (un sable corto y curvado) para acabar con la vida de su familia.

Siete años después, un doble asesinato cometido con un arma similar ha conmocionado a la población de Catarroja en particular y a la sociedad española en general.

Según las investigaciones de la Guardia Civil, Sergi F., que no mantenía una buena relación con sus padres, esperó a que su progenitor se durmiera para matarlo con un sable. Eran las dos de la madrugada del pasado domingo.

Luego planeó el asesinato de su madre, que en ese momento se encontraba trabajando en el salón de banquetes Fénix en Albal. El joven la llamó por teléfono y le dijo que su padre estaba enfermo y que, por tanto, no podría ir a recogerla al salón de bodas.

Sergi esperó en la vivienda a su madre. Una hora y media más tarde, cuando la mujer entró en la casa, su hijo la atacó por sorpresa y le asestó seis golpes en la cabeza con un objeto contundente, aunque ninguno de ellos le causó la muerte, según la autopsia.

Murió desangrada
Los forenses determinaron que las heridas que presentaba la madre en la cabeza no eran mortales. Por ello, todo parece indicar que la mujer murió desangrada mientras su hijo se deshacía del arma homicida y otras pruebas que le incriminaban.

De hecho, tres chicos vieron a Sergi F., a esa hora de la madrugada, con una bolsa en la mano donde supuestamente llevaba el sable y sus ropas ensangrentadas. El sospechoso caminaba en dirección al barranco que separa las poblaciones de Albal y Catarroja.

Más tarde, sobre las cinco de la madrugada, el joven se fue de fiesta al barrio del Carmen en Valencia, donde inició una corta e interesada amistad con dos chicos ebrios. Los investigadores de la Guardia Civil sospechan que Sergi F. se hizo amigo de los dos jóvenes para preparar su coartada. Posteriormente, entró en una horchatería de Catarroja y, con actitud tranquila, pidió un granizado.

Sobre las diez de la mañana, el presunto parricida acudió con su tía a la casa y simuló el hallazgo de los cadáveres. Las primeras personas que consolaron al huérfano notaron que no estaba muy afectado. “No lloró en ningún momento. Sólo se tocaba el pecho como si fuera a darle algo o sintiera dolor”, relató una vecina.

Tras interrogarlo, los agentes del grupo de homicidios de la Guardia Civil sospecharon del joven, que incurrió en varias contradicciones durante la explicación de su coartada. Sergi F. no logró engañar a los investigadores y, horas después, fue detenido como presunto autor del asesinato de sus padres.

Se refugió en internet
Pero ¿por qué presuntamente mató a sus progenitores? ¿Un delirio incontenible se apoderó de su mente? Para encontrar respuestas a estas preguntas hay que bucear en la adolescencia del presunto parricida.

Desde 2002, la mente oscura de Sergi F. se había refugiado en internet, donde chateaba con el nick de Karman. Un amigo del joven cree que pudo haber elegido este alias en la serie de dibujos animados South Park, concretamente habría adoptado el nombre de uno de los personajes de la serie televisiva. Se trata de Eric, aunque es conocido por su apellido Cartman, un chico obeso, fuerte, descarado y malcriado. Su madre le consiente todo por no tener padre.

En la vida real, Sergi F. también era un joven muy protegido y mimado por sus padres, según sus familiares. Y en la red de redes se sinceraba con sus amigos internautas. En un chat en marzo de este año alardeó de una de sus últimas juergas: “Me fui de fiesta el martes al mediodía y no regresé hasta el domingo. Les dije a mis padres que dormiría durante las Fallas en casa de mi primo Juanmi, y él le dijo a mis tíos que iría a mi casa. Quedamos con unos amigos y pasamos toda la semana a base de Red Bull, guaraná y vodka”.

A Sergi F. también le gustaba escribir cartas. Con un bolígrafo plasmaba sus sentimientos más tétricos y los compartía con otros chicos de su edad.

“En Catarroja hace muchos años que no pasa nada interesante. Lo último que me acuerdo ocurrió cuando yo tenía 14 años. Un hombre apuñaló a una mujer mientras yo cenaba con mi primo y sus amigos en un restaurante chino”, escribió el joven en 2004 en una carta enviada a una persona de su círculo de amistades.

“¿Has visto las caras de Bélmez? Yo las vi el otro día y me entraron escalofríos. Ahora desaparecerán porque la dueña ha muerto”, afirmó en otra misiva.

El joven, al parecer, padece algún tipo de trastorno mental, aunque no recibía tratamiento psicológico. Durante su declaración ante la jueza, Sergi F. aseveró que un hombre imaginario asesinó a sus padres.

Posible móvil del crimen
El móvil del doble crimen, según las investigaciones, podría ser la negativa del padre a darle continuamente dinero a su hijo. Hace dos semanas discutieron porque el joven le pidió 1.000 euros. Ambos llegaron incluso a las manos en la violenta disputa familiar, y el chico espetó: “Ésta es la última que me haces”.

Una celda individual en la enfermería de la cárcel de Picassent es ahora el nuevo hogar de Sergi F. El recluso recibe atención psiquiátrica desde que ingresó en el centro penitenciario.

El joven llegó a cursar hasta cuarto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), y dejó los estudios porque no era muy aceptado entre sus compañeros.

jmartinez@lasprovincias.es

 
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