Viernes, 14 de septiembre de 2007
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Castellón
Una vidriosa cláusula de “reputación e imagen”
El veredicto de la FIA no aclara el bloqueo que persiste en el mercado de fichajes, idas y venidas, en la Fórmula 1. La sanción a McLaren no despeja las dudas que continúan sobre el futuro de Fernando Alonso, incómodo en la escudería británica, pero con un coche ganador y con dos años de contrato por delante. El castigo a su equipo deja ahora en suspenso la vidriosa cláusula de “reputación e imagen” que permitiría al campeón del mundo cambiar de puesto de trabajo.

Nunca en la historia de la F1 una escudería ha desembolsado semejante multa por un atajo tramposillo. Los 72 millones de euros atacan con energía la economía doméstica de McLaren. Y la pérdida de los 166 puntos conseguidos por Alonso y Hamilton afectan a una clasificación menor para el aficionado (la de constructores), pero vital para los equipos y que además conlleva una ganancia extra en reparto de premios por los derechos televisivos. ¿Pero afecta eso a “la imagen y la reputación” de un piloto?

Ese es el punto de discusión que se podría plantear respecto al futuro de Alonso en McLaren. La única vía de salida. Una cláusula de rescisión amparada en el deterioro de su imagen y su reputación por una indecorosa actuación del equipo. Podría ser el caso. ¿Pero quién juzga eso?

Los patrocinadores y los veteranos del mundillo advierten. “Es muy difícil deshacer un contrato en la Fórmula 1.” Todos los tentáculos se vinculan a grandes empresas.

 
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