Viernes, 14 de septiembre de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

CICLISMO | VUELTA ESPAÑA
Petacchi vuelve a ganar y hoy puede igualar a Freire
El italiano consigue su segundo triunfo seguido en la Vuelta
El italiano consigue su segundo triunfo seguido en la Vuelta
Mientras Alessandro Petacchi seguía ganando, hoy en Torre Pacheco podría igualar el récord de triunfos de Óscar Freire en esta edición, con tres, Tom Boonen se mantenía perdido en la etapa, en la general. Boonen terminaba en el puesto 144, a 2:20 del italiano.

Si bien no sorprende la vuelta a un primer plano de Petacchi, si llama la atención la carrera que está haciendo Boonen, que se encuentra muy cerca de abandonar una Vuelta en la que no se le ha visto, por no decir que apenas si se ha sabido que estaba en ella.

La caída que tuvo en la llegada a Zaragoza, que parecía no tener importancia, la ha dejado la espalda en malas condiciones y no quiere comprometer su participación en el Campeonato del Mundo. Nos hemos quedado sin ver un enfrentamiento en condiciones entre Petacchi, Boonen y Freire. Cuando uno estaba pletórico, Petacchi se encontraba falto de ritmo.

En el momento que Petacchi se ha entonado, Freire está su casa. Tom Boonen no ha aparecido en ninguna ocasión. La Vuelta a España que ha realizado es impropia de un corredor de su nivel.

El mundo de los hombres rápidos resulta sumamente especial. Cada uno tiene su momento y casi nunca coincide en el tiempo con el de otros. Petacchi no pudo correr el Tour de Francia, donde Bennati logró dos triunfos.

Boonen puntuó para poder ganar el maillot verde y logró otras dos victorias de etapa en la prueba francesa. Freire en Francia consiguió dos segundos puestos y un tercero.

Milram, a bloque
En el Giro de Italia no estuvieron ni Freire, ni Boonen, con lo cual el único lugar en el que podíamos haberles visto, la Vuelta, al encontrarse los tres en la salida, las circunstancias no han jugado a favor de ese enfrentamiento. Petacchi ha vencido en una localidad que se lanzó a la calle, soportando un sol que convirtió la carretera en un horno. Puede sacarse la impresión de que Petacchi se imponía de la misma forma en que lo hacía en Algemesí. Craso error. Nunca un sprint es igual a otro. Algemesí y Hellín fueron dos llegadas muy distintas.

Milram se tuvo que dejar la hiel y la piel en la carretera para controlar una escapada muy peligrosa, en la que hombres como Davide Rebellin y Philip Gilbert hicieron que se caminase muy deprisa. A la media horaria que se rodó, 46,422 kilómetros por hora, no es fácil anular una fuga.

El propio ganador lo explicaba: “Múller, Jurco y Terpstra han tenido que trabajar mucho y no conseguían bajar la diferencia de los tres minutos. Hemos tenido que empezar a controlar antes que en otras ocasiones. Nos han ayudado muy poco”.

Nadie quiso colaborar con el Milram. Saben que Petacchi vuelve a unir su estado mental con el físico. Si los dos son importantes en cualquier persona, en un velocista resultan vitales. Hay que tener mucha confianza en uno mismo para meterse en ese mundo en el que muchas situaciones no se ven y los imprevistos surgen en cualaquier momento con un pelotón envalentonado. “Yo he hecho 250 metros a tope y he ganado. Pero el trabajo sucio durante muchos kilómetros no lo ve nadie. He ganado por ellos. Luego han entrado Ongarato, Velo, Sabatini y Rigottto, en la parte final. Zabel ha vuelto a lanzarme”, explicaba un Petacchi.

Es como si levantar los brazos se hubiese convertido simplemente en un trabajo. Le falta alegría a Petacchi, lo que quiere decir que la situación de su equipo es bastante complicada. Y es verdad que la escapada costó tumbarla. Según avanza la Vuelta cada vez va a resultar más complicado controlar las fugas. Vino Petacchi a la carrera con la idea de ganar una etapa y lo consiguió. Lleva ya dos y no piensa en más triunfos.

Petacchi volvía a vencer con gran facilidad, lo que anula las ganas de muchos de sus rivales, que no ven la forma de poder con él, ni siquiera de intentarlo. Su último hombre, su lanzador, es Erik Zabel por el que siente una devoción especial: “Durante muchos años era mi rival. Soy un hombre de suerte puesto que ahora me ayuda. Hace un trabajo ejemplar. Es un campeón, una gran persona”.

Basta con ver los diez primeros de la etapa para entender perfectamente que ningún día es igual a otro.

 
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