“El comportamiento de Luis Aragonés es inaceptable y creemos que el presidente (Ángel María Villar) debería de tomar alguna medida, no se puede llegar así al decisivo partido que dentro de un mes jugamos en Dinamarca, donde al menos hay que empatar”. Aunque de manera oficial la Federación Española sostiene que sería una locura cambiar ahora de seleccionador, fuentes de este organismo confiesan estar hartas de los vaivenes del técnico y abogan por un cambio inmediato al entender que la situación es ingobernable. Si los acontecimientos se precipitasen, Vicente del Bosque tiene todas las papeletas para ser el elegido.
La
penúltima
peripecia de Luis consistió en no regresar de Oviedo a Madrid en el vuelo oficial, sino en coche particular junto a su inseparable Jesús Paredes, el preparador físico. Según la versión ofrecida por la jefa de prensa de la selección, Paloma Antoranz, Luis temía su reacción al ver el revuelo mediático que hubiera generado su presencia en el aeropuerto de Asturias. No quería que la escena derivase en un capítulo más propio del
Tomate
, el polémico programa de televisión. No pudo evitar, sin embargo, que las cámaras le persiguiesen cuando llegaba a su domicilio y golpeó ligeramente el coche al entrar en el garaje.
Luis decidió dar por concluida la concentración en la medianoche del miércoles y volver por su cuenta, igual que Villar, que tampoco dio la cara. Los futbolistas regresaron desperdigados para incorporarse a la disciplina de sus clubes y en el avión sólo viajaron cinco –el bético Juanito, los madridistas Iker Casillas y Sergio Ramos y los atléticos Pablo y Pernía–, la reseñada encargada de prensa, el portavoz federativo, Jorge Carretero, y Armando Ufarte, uno de los ayudantes de Luis.
Caprichos del abuelo
Este enésimo ‘capricho del abuelo’ ha colmado la paciencia de varios directivos, convencidos de que el seleccionador ha perdido por completo los papeles. Se suma a la polémica decisión de dar con la puerta en las narices a los chavales en el entrenamiento oficial y a su espantada tras el encuentro ante Letonia, ya que no compareció en la sala de prensa para ofrecer las explicaciones que UEFA y FIFA exigen sólo en las fases finales de campeonatos.
En la Ciudad del Fútbol de Las Rozas lamentan que lo que debería haber sido un partido cómodo, ideal para calmar los ánimos y convertir Oviedo en una fiesta, derivara en una noche de cuchillos largos. Bien entrada la madrugada, Villar y su vicepresidente Juan Padrón fracasaron en el intento de convencer a Luis para que reconsiderara su postura de no hablar más ante la prensa. Una determinación que, según sus allegados, tomó el mismo día del partido por la mañana y que, por tanto, nada tiene que ver con los abucheos de la afición, ni con las pancartas en recuerdo de Guti y Raúl, ni con el hincha que le dio la noche con el megáfono. Luis ha comentado a su entorno que no piensa renunciar –hizo dos amagos tras el Mundial y tras caer en Irlanda del Norte y Suecia, y prometió no intentarlo más–, que se sentará en el banquillo ante Dinamarca, pero que no volverá a ofrecer conferencias de prensa ni entrevistas personales.
Los mejores de 2007
Está indignado porque entiende que existe una campaña mediática en su contra injusta porque, con los números en la mano, España es la mejor selección del mundo en 2007 merced a siete triunfos y un empate. Habla de mentiras en asuntos como el corte de mangas a Juanito y Marchena o la reunión con los capitanes tras el empate de Islandia. “Todo lo que digo se tergiversa y estoy en mi derecho de no hablar más”, comentó a sus fieles. Su mensaje ha calado en algunos futbolistas que, tal y como ha enfatizado Albelda, piensan que hay gente deseosa de que España no esté en la Eurocopa.
Villar, mientras, sigue ajeno a las críticas. No se plantea destituir a Luis y está más preocupado de mantenerse al frente de una Federación acuciada por la congelación de subvenciones desde el CSD, pendiente aún de los tribunales sobre su presunta malversación de fondos y decidida a no convocar elecciones.