En cuestión de meses ha puesto el club patas arriba. Despidos, nombramientos, cambios en el organigrama... ¿Arranca por fin este año el Valencia de Juan Soler?
–He afrontado una gran remodelación interna, aunque todavía queda mucho por reestructurar. Aún no tenemos el modelo de empresa que quiero implantar en el Valencia. Pero lo vamos a tener.
–Pues como no cambie ya los percheros...
–Quedan muchos cambios más.
–¿Tanto debía cambiar el Valencia como para despedir a una veintena de empleados y gastar más de tres millones de euros en finiquitos?
–Debe cambiar todavía más. El Valencia era un club con una organización que no estaba adecuada a los tiempos que vienen. Nos hallamos inmersos en un proyecto ambicioso, el del nuevo estadio, donde vamos por delante de los plazos que se marcó la empresa para llegar a mayo de 2009. Y ante estos retos necesitábamos rodearnos de un equipo realmente profesional.
–¿No lo había?
–En el club hay gente que lleva muchos años y considera que el puesto es casi vitalicio. La gente que está en el Valencia ha de saber que trabaja para una empresa, se ha de sentir orgullosa de ella y desde luego ha de ser del Valencia, no de sí misma ni de los medios de comunicación. La discreción ha de ser la mayor baza con la que tiene que contar una empresa, y si no la hay es suficiente para no poder estar aquí. Por eso digo que queda mucho todavía.
–Pero, estando la economía del Valencia como está, ¿no es una imprudencia gastar ese dinero en despidos?
–Sabemos cómo está el Valencia, pero no cómo estará, porque en el aficionado no hay una mentalización de lo que va a significar el nuevo estadio. Será una máquina de generar dinero. Este verano lo hemos visto en Londres o en Manchester y lo vamos a ver ahora en Alemania. Actualmente en Mestalla se vende cervezas, bocadillos y prou, pero caminamos hacia una época de consumo. Equipos como el Manchester City, Schalke 04 o Tottenham, que no son primeras potencias, recaudan entre 70 y 80 millones de euros anuales por ventas en el propio campo los días de partido, amén de lo que significa el nombre del estadio, la publicidad, la camiseta, el espónsor.
–¿Quiere decir que es imposible calcular ahora los ingresos que reportará al club el nuevo estadio?
–Hasta que concluya la primera temporada y veamos la rentabilidad que produce, sí. Sabemos lo que podríamos ingresar si fuéramos como otros clubes, pero cada uno tiene una idiosincrasia distinta y sólo podemos presuponer. Lo que sí tenemos claro es que para poder llegar a esa situación idílica es necesario ser una empresa seria, responsable, sin filtraciones, donde se trabaje. Y si para conseguirlo hay que gastar tres o cuatro millones de euros... En estos momentos no hay nadie capaz de evaluar si eso es una barbaridad o no.
–De todos modos, no parece fácil que con la recalificación de Mestalla se pueda pagar el estadio.
–No hay ningún problema. Le voy a poner un ejemplo de lo que hicieron en Londres. El Arsenal tiene 200 palcos, por los 183 nuestros, y sacaron a la venta el 25%, es decir, 50. Vamos a hacer el cálculo con los precios de aquí. Si un asiento de palco VIP cuesta 8.000 euros y esa cantidad la multiplicamos por 15 personas por palco y un periodo de 10 años, obtuvieron sólo con ese 25% el coste de todo el campo. Hemos hecho una recalificación, pero es que el nuevo estadio significará una fuente de ingresos que en estos momentos nadie puede ni siquiera imaginar. Y si llegado el caso hay que anticipar la venta de cualquier abono, no tendremos problemas.
–También habrá que buscar nuevas vías de financiación. No parece lógico que el Real Madrid ingrese por el patrocinio de su camiseta cuatro veces más que el Valencia.
–Es una diferencia muy grande, una barbaridad que se había hecho y estamos trabajando en ello para mejorar. Ahora mismo se profundiza en todos los proyectos de financiación. Pongo ejemplos. En la publicidad estática hemos pasado de 1,5 millones a 4,5, en las cervezas de 0,6 a 1,2...
–Hablemos de la polémica del mes. ¿Sigue intacta su confianza en el doctor Giner?
–Absolutamente.
–¿Le ha hecho llegar Quique alguna queja sobre los servicios médicos?
–Ninguna.
–Si lo hicieran él o Miguel Ángel Ruiz, ¿la tendría en cuenta?
–Después de lo ocurrido la semana pasada, he tenido conversaciones con Quique y en ningún momento me ha formulado reproches hacia la labor del doctor Giner. El médico tiene un defecto, habitual entre los de su profesión, y es que no son gente que dé puñetazos en la mesa. Tenemos un gran médico.
–¿Sabe que por su cabeza pasó la idea de dimitir?
–Y por la mía la de ir a la luna.
–¿Se equivocó Quique al insinuar que los problemas de Vicente son de carácter psicológico?
–Es que no lo dijo. Ha sido una interpretación de los medios y ha hecho más daño que bien. Estábamos viendo todas las vías posibles de solución y el doctor Pedro Guillén coincidió casi al 95% con el diagnóstico que había realizado nuestro médico y con el tratamiento que había empezado ya a poner en marcha.
–Por tanto, no cree que el doctor haya cometido una negligencia.
–En absoluto. Lo que pasa es que mucha gente tiene ganas de ver fantasmas donde no los hay.
–Pero lo evidente es que un médico prescribe a Vicente un mes de baja cuando el otro decía que ya estaba para jugar. ¿No le parece que si creen a Guillén hay que depurar responsabilidades aquí y en caso contrario no hay que permitir que el jugador se vaya a Madrid?
–El doctor Giner hace un diagnóstico de Vicente y no dice en ningún momento que esté para jugar. Lo pone en manos de los fisios del Valencia. Las noticias que reflejan en la prensa que su problema es psicológico afectan al jugador. Se pide una consulta al doctor Guillén, al igual que se trabaja con otras clínicas especialistas en el tema muscular, y el diagnóstico casi es el mismo. Toni Giner sabe mucho de rodilla, de tendones, pero hay clínicas donde se puede dar un tratamiento específico para ese tipo de lesión. Lo mejor es rodearte de los mejores y para recuperar a un jugador de la talla de Vicente y alejarlo un poco de la presión mediática que está soportando se ha considerado que lo más conveniente es que lo trate un especialista en ese tipo de dolencia.
–¿Teme que este incidente merme la confianza de la plantilla en los servicios médicos del Valencia?
–Hay brasileños que se lamentan de haber estado en su país y están encantados con la recuperación que hacen aquí. Y un jugador lesionado en el Osasuna (Viana) pidió tratarse en Paterna.
–¿Se equivocó usted al expedientar a Vicente en vez de darle cariño?
–No, no, no. Aquí tenemos que ser serios, firmes, Vicente cometió un error al hacer unas declaraciones que no debía haber hecho y será el consejo el que tome la decisión. Hay un reglamento interno y desde luego está para cumplirlo, y el que se lo salte, sea Vicente o sea el presidente, debe someterse a esa norma.