Los profesores del colegio Gozalbes Vera ayudaban ayer a la colocación de los materiales y mobiliario que transportaban hasta el complejo los trabajadores de una empresa, con el objeto de que todo quedase cuanto antes en su sitio y a la hora de comenzar las clases no se echase nada de menos.
Previamente habían participado también en el empaquetado de esos materiales para facilitar después su localización.
Su trabajo era simultáneo al que llevaban a cabo los operarios de la empresa encargada de la instalación de las aulas, dando los últimos retoques al conjunto, y al de los trabajadores del Ayuntamiento, que se encargaban de aspectos relativos a la instalación de servicios de alcantarillado o electricidad, entre otros, según el edil Ramón Vila.
Por todo ello, la actividad era frenética y nadie se daba una pausa mientras quedasen cosas pendientes, ya que se quiere que todo quede acabado hoy.
Vila encargó, a su vez, la instalación de alarmas en el recinto para tratar de evitar sustracciones o actos vandálicos y manifestó a Las Provincias su intención de contratar vigilancia privada el fin de semana si se demora la colocación de los referidos aparatos.
Mientras las aulas vacías se iban llenando de mobiliario y otros enseres cada cual prestaba atención a lo que había pendiente. Vila, en concreto, pedía a los técnicos que elevasen las barandillas de los límites de los pasillos de la planta superior para evitar que los escolares las saltasen y pudiesen sufrir algún daño.
Cada cual se ocupaba de distintos y numerosos detalles, ya que aunque el trabajo estaba muy adelantado quedaba aún bastante por hacer.
El subdirector territorial d Educación destacó lo arduo del traslado y su intención de exigir a la constructora del nuevo colegio que lo acabe en el plazo inicialmente previsto.