Lunes, 3 de septiembre de 2007
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El Instituto Tecnológico aumenta la rentabilidad en el reciclado de vehículos
El centro AIDO participa en un ambicioso proyecto que persigue facilitar el proceso dereciclaje de componentes de automóviles para reducir su impacto medioambiental
El centro AIDO participa en un ambicioso proyecto que persigue facilitar el proceso dereciclaje de componentes de automóviles para reducir su impacto medioambiental
El reciclado de los productos al final de su vida útil ha alcanzado una importancia notable en el escenario tecnológico por motivos económicos, sociales y medioambientales.

La actitud favorable al reciclado ha ido ganando enteros progresivamente en las sociedades occidentales. Esta disposición no se limita al ámbito de los objetos de consumo, sino que también abarca a los bienes de equipo.

La creciente y lógica preocupación por reducir el impacto medioambietal de las actividades de producción ha dado lugar a nuevos ámbitos de investigación en donde se persigue conseguir el control completo del ciclo de vida de los productos industriales, especialmente en el sector del automóvil.

Este ciclo se cierra cuando el producto es desechado, momento en el cuals e procede a la evaluación del estado del mismo para posteriormente proceder a su descontaminación seguido del desensamblado de sus piezas útiles y por último del prensado destructivo de los componentes no reutilizables.

La fase de descontaminación del vehículo, que contempla la retirada de baterías, neumáticos y líquidos contaminantes, es la más costosa de todas en términos de mano de obra y de seguridad de los operarios que la llevan a cabo por no hablar del cumplimiento de la estricta legislación vigente en esta materia.

Un aspecto fundamental para el desarrollo de técnicas de reciclado es la normativa referente a los residuos de consumibles, que marca unos niveles máximos de vertidos y fija tasas para el uso de materiales vírgenes. En este sentido una diretiva de septiembre de 2002, relativa a los vehículos al final de su vida útil, tiene por finalidad reducir las repercusiones de los vehículos sobre el medio ambiente, estableciendo para ello no sólo normas para su correcta gestión ambiental, sino también medidas preventivas que deberán tomarse en consideración desde la fase de su diseño y fabricación.

Esta normativa obliga a los fabricantes a que a partir de enero de 2015 reutilicen y valoren al menos el 95% del peso medio por vehículo y año. Antes de esa misma fecha se deberá reutilizar y reciclar como mínimo el 85% del peso medio por vehículo y año.

Problemas de reciclaje
Actualmente casi toda la labor de desensamblado se realiza de manera manual o en algunos casos de forma parcialmente automática, hecho que requiere una importante inversión en recursos humanos y que a su vez implica un coste muy elevado de proceso final.

Esta situación favorece a que no se estén llevando a cabo correctamente las labores de reciclaje y que a su vez no se fomente la separación de materiales para su reprocesado con el fin de minimizar los residuos generados por su desecho. Demasiados riesgos para una labor que afecta directamente a nuestro entorno.

La demanda de una mayor productividad a corto plazo, marcado por el incremento del consumo, y el creciente coste de la mano de obra exigen aumentar la eficacia de los procesos de desensamblaje. El desensamblado debe considerarse, cada vez más, una necesidad industrial que debe pasar por la adopción de la tecnología necesaria para incorporar procesos automatizados que faciliten y garanticen la calidad del proceso de reciclado. El proyecto, enmarcado en el Plan Nacional de I+D+I del Ministerio de Educaciónb, cuanta con un presupuesto de 300.000 euros y estará disponible a partir de 2009.

 
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