Sin masía, sin campos y sin animales
El fuego da una tregua a los vecinos de los seis municipios afectados por el incendio de Les Useres que ahora hacen balance y recuento de las pérdidas
El fuego da una tregua a los vecinos de los seis municipios afectados por el incendio de Les Useres que ahora hacen balance y recuento de las pérdidas
L’Alcalatén volvió ayer a respirar, tras tres días de lucha continua contra el fuego. El paso de los primeros rayos del sol dejaba entrever una escena desoladora. Los vecinos de los seis municipios afectados por el incendio de Les Useres observaban con resignación cómo el fuego había dado paso a un paisaje gris, como si hubiera nevado ceniza.
No se ha cobrado vidas, pero ha arrasado haciendas, como la de un matrimonio belga que vendió sus pertenencias en su país de origen y se estableció en Les Useres. Sebastian, de 30 años, y Lisbeth, de 25, llevaban ocho meses viviendo en la partida Mas d’Ensavi y tenían “muy buenas perspectivas para la próxima cosecha de olivas. Ahora lo hemos perdido todo y apenas quedan en pie 10 o 15 olivos”, relató Sebastian.
La noche del pasado martes las llamas llegaron a uno de sus campos y “con ramas y la manguera” intentaron apagarlo, pero no fue posible”. La pareja quiso rescatar a los dos caballos que tenía en esa finca, pero los animales “huyeron aterrorizados por las llamas”, comentó Sebastian.
El fuego llegó a la otra finca en la noche del miércoles “de forma rapidísima”. Sebastian avisó al teléfono de emergencias y pidió ayuda para evacuar dos cerdos, cuatro gallinas y dos ocas, pero las ayudas no llegaron.
También se les quemó un camión en el que estaban cargando los enseres personales y “muchos recuerdos de familia” que han resultado quemados. Entre muebles, ropa y otros objetos personales calculan que han perdido 15.000 euros.
Lucena ha sufrido en las últimas dos décadas varios incendios que arrasaron la masa forestal de la zona. “Es la tercera vez que se produce un incendio grave en la localidad, pero a pesar de ello nunca te acostumbras”, señalaban Ramón y Juan José.
“Hay gente que ha visto como se les quemaba el ganado, mientras que otra, que ha podido salvarlo, se pregunta ahora por donde van a pastar sus ovejas”, señalaba una vecina de Lucena.