El alcalde de Les Useres volvía a dar aviso por los altavoces, por segunda noche consecutiva, de que los vecinos permanecieran en sus casas y cerraran puertas y ventanas para evitar que el humo y las cenizas entraran y causaran problemas sanitarios en la población.
La mayoría de las personas que colaboraban en las tareas de extinción del incendio se vieron obligadas a utilizar mascarillas debido al denso humo que causaba el fuego. Ojos irritados y dificultades para respirar con normalidad eran algunos de los problemas que sufrieron los efectivos.
Los vecinos contemplaban con preocupación y miedo cómo las llamas se iban acercando en un foco activo y sin control que ya había afectado a zonas aisladas y obligado a desalojar anoche a siete personas que vivían en masías.
Les Useres, visto desde la lejanía, parecía cubierto por una espesa niebla. En realidad se trataba del humo acompañado de las cenizas que durante los dos días que permanece activo el incendio cubren las calles de la población. Todo estaba gris.
A través de la especie de niebla que cubría el municipio, y que comenzó también a afectar a los otros pueblos cercanos a las llamas, se veía el fulgor naranja del fuego en las montañas, avanzando sin control.
A última hora de la tarde, y debido a la fuerza del viento, el humo llegaba con mayor intensidad a Les Useres y las cenizas caían constantemente sobre sus calles. Por ello, el Consell decidió evacuar voluntariamente a los vecinos con problemas respiratorios.
En Atzeneta del Maestrat ni siquiera tenían teléfono, ya que los postes del tendido también fueron pasto de las llamas. Los vecinos se quedaron desde el martes por la noche sin poder recibir llamadas desde el exterior.
La compañía Telefónica afirmó que ayer por la tarde se mandaron operarios para poder restablecer el servicio. Sin embargo, tuvieron que ser desalojados de la zona por los bomberos debido, posiblemente, a que se hubiera reavivado del fuego, según fuentes de la compañía.