La Policía Judicial francesa y los servicios de Información de la Guardia Civil creen que los dueños de la furgoneta que ETA hizo estallar el domingo en un olivar de Castellón nunca salieron del departamento de Las Landas durante las 72 horas en que estuvieron secuestrados.
Según informaron ayer mandos de la lucha antiterrorista, los expertos de los dos países se centran ahora en localizar la casa de alquiler donde la pareja del municipio guipuzcoano de Orio y su hijo estuvieron retenidos, y que se encontraría en el interior o los aledaños del Parque Natural de Las Landas de Gascogne, a unos 60 kilómetros de la localidad de Messanges-Plages, donde los etarras asaltaron a los dueños del vehículo.
Durmieron en la casa dos noches
La declaración ante la policía de los dueños de la Mercedes Vito, y que ayer recogió el diario galo Sud Ouest, confirma que las noches del viernes y del sábado los secuestrados durmieron en la planta superior de una vivienda con un garaje, en el que en un primer momento se escondió la furgoneta.
Esta casa, según afirman los secuestrados, estaba a una distancia no superior de dos horas de la localidad de Messanges-Plages.
El domingo era el día elegido
Los etarras, entre los que se encontraba una mujer, y sus rehenes tuvieron que abandonar la casa el domingo, supuestamente porque la vivienda sólo estaba alquilada para el fin de semana.
Por ello, los investigadores creen que los terroristas tenían previsto liberar a la familia el domingo por la mañana, una vez se hubiera cometido el atentado ese mismo día en la Comunitat Valenciana.
La tarde del domingo, captores y rehenes tras viajar durante una hora en un Renault Scenic, aparcaron en un bosque cercano a la localidad de Ousse-Suzan, donde el lunes por la mañana serían liberados, y pasaron la noche al raso.
La Renault Scenic apareció ese mismo lunes calcinada en la localidad de Garein, en el límite meridional del parque, y a sólo 40 kilómetros del lugar donde fueron liberados el matrimonio y su hijo.
La banda movilizó a diez etarras
La Guardia Civil sospecha que ETA movilizó a ocho terroristas en su frustrado intento de perpetrar un gran atentado. Según esta hipótesis policial, la acción fue preparada por un tipo de comando que la banda comenzó a utilizar a raíz del ataque a la T-4 de Barajas y que po dría reunirse sólo para misiones especiales.
En primer lugar, cinco etarras secuestraron en Las Landas a la familia a la que robaron la Mercedes Vito acondicionada como autocaravana. Tres de ellos retuvieron a la pareja y a su hijo y otros dos se llevaron el vehículo. Los investigadores creen que trasladaron la furgoneta hasta algún lugar seguro y controlado por otros terroristas. Allí cargaron los explosivos en la furgoneta.
Posteriormente, al menos dos personas, una en la Mercedes y la segunda en un coche lanzadera, que viajaría por delante para detectar controles, se dirigieron hacia Castellón. No obstante, dada la magnitud de la bomba, los expertos no descartan que en cada uno de los vehículos viajasen al menos dos etarras para asegurarse de que no se cometía ningún error.
Con anterioridad, miembros de la organización ya se habían desplazado hasta Castellón para reunir datos sobre el objetivo contra el que iría dirigida la autocaravana bomba.
Este tipo de comandos, según algunas fuentes consultadas, tiene sus precedentes en los grupos especiales que ETA organiza para golpes significativos como los robos de explosivos en Francia. Estos taldes están formados por te rroristas de especial cualificación, que se reúnen para perpetrar el ataque y posteriormente vuelven a sus cometidos en la banda. El atentado de la T-4 fue perpetrado por un grupo de estas características, sin que por el momento se haya conseguido ninguna pista sobre su paradero.
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