La cuna de Gandia desaparece
El domingo pasado se derrumbó uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad Ducal, la clínica de Pellicer
El domingo pasado se derrumbó uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad Ducal, la clínica de Pellicer
Tras más de medio siglo de existencia, el domingo pasado cayó uno de los edificios más emblemáticos de Gandia. Y no sólo era característico por su arquitectura y sus formas. También lo era porque albergó los nacimientos de miles de ciudadanos de la ciudad ducal.
El edificio de la empresa Odec, más conocido por ser la antigua clínica del doctor Pellicer, fue derruido el domingo pasado por la mañana. El derrumbe del edificio, que estaba situado en el chaflán de la calle Abat Sola con el paseo Germanías, pilló a muchos por sorpresa, ya que se había convertido en todo un símbolo de esta zona de la ciudad.
Entre estos muros ya derrumbados fundó su clínica el conocido ginecólogo Antonio Pellicer, ya hace más de 50 años. Por ella pasaron muchas mujeres de Gandia para dar a luz a sus hijos, antes de que la ciudad dispusiera de un hospital donde hacerlo.
“Mis cinco hijos nacieron allí, y me ha dado mucha pena que tiren el edificio”, comenta Rafaela, una de las madres a las que atendió el doctor Pellicer en sus partos.
“Vivo muy cerca y, cuando pasaba por delante, me gustaba señalar a mis hijos la ventana de la habitación donde les di a luz”, comenta Rafaela emocionada. Para ella, no sólo era el lugar de nacimiento de sus hijos, sino también un edificio característico de su barrio
Como la de esta ama de casa, muchas familias empezaron a formarse en esta clínica ginecológica, que se construyó en 1956. El terreno que ocupaba se situaba entonces en las afueras de Gandia.
Maite, una profesora de Gandia, tuvo a su primera hija en 1984, cuando Rafaela tenía a la última. Escogió la clínica de Pellicer “por comodidad”, pero también porque su hermano había nacido allí. Cuando se enteró de el derrumbe del edificio se puso muy triste. “Es una pena”, declara.
Ambas mujeres compartían una misma tradición. “Cuando mi hija era pequeña y pasábamos por delante de la clínica, siempre le señalaba la ventana de la habitación donde nació”, asegura la profesora.
Otro recuerdo que comparten Maite y Rafaela, seguramente con muchas otras madres de Gandia es el de Catalina, la matrona que las ayudó a dar a luz y eterna ayudante del doctor Pellicer. Esta mujer, ya anciana, ha sido una de las más afectadas por el derrumbe, y sólo ha declarado que se siente “muy apenada”.