Las calles del barrio de Atozano se llenaron ayer de pólvora y ruido de trabucos. En lo alto del castillo de fiestas se encontraba el embajador Moro escuchando las peticiones del embajador Cristiano de que le devuelvan la ciudad de Alicante.
Después del discurso en el que los dos embajadores se enfrentan por la ciudad, empieza una pelea por Lucentum, en la que no se oye otra cosa que la pólvora de los trabucos. Esta lucha, bajo la música de la película Piratas del Caribe, y 120 kilos de pólvora discurrió bajo la mirada de escaso público congregado alrededor del castillo.
Sobre las 12.45 de ayer, el embajador Cristiano, Francisco Javier Torres Sala, le pedía a Alonso Martínez Orozco, embajador Moro, la llave de la ciudad para reconquistar la, la media hora de después del “teatro” montado alrededor del castillo empezó el estruendo.
Como no podía ser de otra forma en estas fiestas, las palabras se tornaron arcabuces y las armas consiguieron lo que los versos no pudieron. Los cristianos recuperaron la plaza de las manos moras. Unos 400 asociados, desfilan este año por las calles de Altozano, luciendo sus mejores trajes y haciendo gala de toda su fuerza y poderío.
Este año, los Piratas, comparsa que ostenta la capitanía, tendrá que demostrar toda la grandiosidad en las entradas, de la mano de los hermanos Carolina y Manuel Romero Pomata. Por otro lado, Alicia Crevillent, Abanderada de este año, fue la encargada de aglutinar a moros y cristianos.
Ya por la tarde tuvo lugar la Entrada Mora, con la participación de las diez comparsas, y a cuyo desfile siguió la Alborada. Los cargos y los festeros acudieron a la puerta de la iglesia, en la que la imagen de la Patrona, la Virgen de la Asunción, asomaba, anunciando la llegada del día grande de las fiestas del barrio. El trono de la Virgen de la Asunción fue bailado al son de las marchas y pasodobles, mientras salvas de arcabucería le hacían los honores.
Las entradas, tanto Mora como Cristiana, han sido seguidas por miles de personas. La Asociación de Comparsas de Moros y Cristianos instaló 3.000 sillas a ambos lados de las calles Pintor Baeza y Conde Lumiares para que todos los visitantes que quieran ver las entradas las contemplen en un lugar privilegiado ya que son unos desfiles muy esperados por los altozaneros.