Jueves, 9 de agosto de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

GANDIA
Los agricultores esperan una subida de precios tras caer un 30% la producción
AVA insta a los comercios a conocer los costes de producción y a vender la fruta por encima del gasto para no perjudicar a los labradores de la Safor
AVA insta a los comercios a conocer los costes de producción y a vender la fruta por encima del gasto para no perjudicar a los labradores de la Safor
En plena campaña estival, el sector agrícola está ya manos a las obras. En apenas un mes, los jornaleros comenzarán a recoger las variedades primerizas, que varían de una zona a otra.

Las primeras estimaciones, realizadas tras comprobar el estado de los campos, es que la producción de cítricos se verá considerablemente mermada para la próxima temporada.

Concretamente, los expertos calculan que la reducción rondará el 30%, y la explicación no es otra que la continuidad de lluvias producidas en la pasada primavera y que tuvieron los últimos coletazos en el mes de mayo.

La acumulación de agua impidió que los frutos cuajaran y siguieran el proceso natural de floración. El resultado fue gran parte de las naranjas en el suelo y poca semilla para la próxima temporada que empieza en breve.

Algunas de las variedades afectadas son la navelina o navelane, en la zona de la Valldigna, o la marisol, oronules, okitsu o clausellines, en el sur de la comarca.

A priori, este dato podría tener connotaciones negativas. Sin embargo, dada la situación de crisis que atraviesa en los últimos años este sector económico, principalmente por los precios, los profesiones se muestran optimistas. La involución experimentada cada vez más acentuada obliga a mantener esa esperanza.

Eso “igual incluso anima a los productores, porque pensamos que si hay menos producción en el mercado, debería significar una subida en los precios”, señaló el delegado de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) en Oliva, Vicent Faro. Este análisis fue realizado tras visitar algunos campos de la zona junto a uno de los técnicos de la cooperativa agrícola de Bellreguard, Jordi Francesc.

A seis céntimos el kilo
Y es que las cifras hablan por sí solas. Un productor de Gandia confesó que, como este, no ha habido ningún año.

Es de los pocos afortunados que puede vender la cosecha con bastante antelación. Este año también, pero muy en contra de sus pretensiones.

Sus más de 1.200 kilogramos de navelinas los ha tenido que vender por menos de 80 euros, o lo que es lo mismo, a seis céntimos el kilo. Una cantidad ínfima que no cubre ni de lejos los gastos que Andrés ha tenido que asumir para poder producir esa cantidad.

Aunque no hay nada seguro y el futuro se plantea como una incógnita.

Será el comercio el que, un año más, determine las tarifas y los modos de compra-venta.

La Safor no es la única en sufrir esta situación. Se trata de un problema generalizado en toda la Comunitat Valenciana. Así lo aseguró ayer el vicepresidente de AVA, Felipe Joan.

“Aquí podemos tener una reducción del 30%, pero en el resto de la Comunitat alcanzan el 35 y el 40% de pérdidas”, señaló.

Los productores comienzan ya a cerrar algunas transacciones, aunque son las menos. El comercio sigue reticente a cerrar los tratos antes de la recogida y la venta. Los que ya tienen vendida su cosecha, o al menos apalabrada, mantienen los precios de años anteriores.

Otros han logrado tarifas algo superiores, que rondan los tres euros la arroba. Pero no dejan de ser “los mismos que hace diez años, e incluso hay variedades que hace diez años se vendían a seis euros y ahora a la mitad”, apuntó Vicent Faro.

Las cooperativas están vendiendo sin precio. Muchos se conforman con comercializar la producción y esperar a que se haya vendido todo y cobrado, para sacar cuentas y repartir los beneficios que resulten entre los agricultores. Eso no se produce hasta que empieza la siguiente temporada, sobre los meses de febrero o marzo.

De eso se deduce que la situación del sector agrario no mejora, como mucho se mantiene. Y es que mientras los ingresos son estables o bajan, los gastos se incrementan años tras años: productos fitosanitarios, manos de obra, el agua para el riego, etcétera.

El delegado de AVA en Tavernes, Felipe Joan, aseguró en la Valldigna también queda mucho por vender, aunque hay gran parte apalabrada. “Los precios no son mejores que hace tres o cuatro años”, señaló.

La diferencia es que “al menos” sí hay precios marcados ya en el campo, algo que antes no se producía.

Con todo ello, las perspectivas de cara a la campaña que se acerca son buenas, en principio, aunque los profesionales se muestran expectantes.

El comercio “debe poner su granito de arena, al igual que las cooperativas para que el agricultor quede contento”, advirtió Felipe Joan.

Esto es, que los responsables de la venta al mercado de las naranjas deben saber con exactitud qué le cuesta al labrador producir un kilo de fruta, para no vender por debajo del precio de coste y poder obtener beneficios para todas las partes implicadas.

lasafor@lasprovincias.es

 
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