Jueves, 9 de agosto de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

CORAZÓn de verano
Vestir para nadar
Por aquí y por allá surgen nuevas estrategias para evitar ser fotografiada en biquini, como le ha ocurrido a la Princesa de Asturias. Mientras, Inés Sastre se baña en caftán
Por aquí y por allá surgen nuevas estrategias para evitar ser fotografiada en biquini, como le ha ocurrido a la Princesa de Asturias. Mientras, Inés Sastre se baña en caftán
Esa instantánea de doña Letizia, en bikini blanco, charlando con doña Sofía, en bañador rojo, en la popa del Fortuna, es ya sin duda la foto del verano. Y sólo podría ser desbancada del primer puesto del ranking por imágenes tan poco probables como la de Andrea Casiraghi en su primer día de trabajo, la de un tren de cercanías barcelonés llegando a su hora o la de Sarkozy –ese hombre– haciendo un espectacular striptease en el lago Winnipesaukee.

Aunque tengo para mí que el presidente francés no nos va a dar ese gusto (o disgusto, depende de lo que esconda tras su holgado traje de baño), porque cuando uno se va de vacaciones a un sitio de nombre tan impronunciable como Winnipesaukee es que, tal como luego se ha visto, no quiere que le hagan fotos.

Inés Sastre no ha escapado a lugares remotos para darse un chapuzón. Ella veranea en Sotogrande, un paradisiaco enclave donde el reportaje gráfico figura en el ‘todo incluido’. Así que Inés, consciente de que iba a ser carne de teleobjetivo, ha decidido tomar medidas... Y las ha tomado de sisa, de cintura y hasta de cadera, porque se ha metido al agua embutida en algo que no sé si denominar caftán o chilaba, pero que en definitiva es una especie de camisola hasta la rodilla y de manga larga, tal vez perfecta para cruzar el desierto, pero absolutamente inadecuada para nadar en el mar. Y lo peor es que debajo de semejante prenda no llevaba un bañador normal, sino una especie de biquini con falda que bien podría denominarse ‘el biquini de-Sastre’ y que en sí mismo representa todo un manifiesto contra el emergente nudismo playero.

Vestidos largos para la playa

Y es que Penélope Cruz ha hecho mucho daño a la industria del tanga brasileño cuando hace unos días se dejó fotografiar en una playa luciendo un maxi-vestido y (esto casi es ya lo de menos) agarradita al cantante Bono. Si Pe va a la playa con más ropa que una afgana, nada ha podido impedir que Sonsoles Espinosa, la mujer del presidente Zapatero, se paseara anteayer por la arena de Sanlúcar con un modelazo tan sumamente vestido, serio y oscuro que no me habría extrañado que en el escaparate de la tienda donde lo compró lo vendieran con el cartelito de: Ideal tanatorios . De ahí que las bañistas locales, con sus biquinis de lunares y los brazos en jarras, la miraran como diciendo para sus adentros: “Sonsi, que te vas a asar”.

Con tanta tela marinera envolviendo cuerpos célebres, no me extraña que esas imágenes de doña Letizia, borrosas, lejanas, discretas donde las haya, en las que luce un biquini absolutamente normal, ora con gorra visera, ora con gafas de snorkel , hayan causado tanto revuelo.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS