Sarkozy pierde los nervios
El presidente francés, de vacaciones en New Hampshire, aborda la embarcaciónde dos fotógrafos que tomaban imágenes del inquilino del Elíseo en bañador
El presidente francés, de vacaciones en New Hampshire, aborda la embarcaciónde dos fotógrafos que tomaban imágenes del inquilino del Elíseo en bañador
para estar de vacaciones, el nuevo presidente francés no está muy relajado que digamos. ¡Vaya genio que demostró el pasado domingo ante dos anonadados fotógrafos estadounidenses que le aguardaban en el lago Winnipesaukee!
Vincent DeWitt y Jim Cole, que trabajaban para las agencias Sipa y Associated Press respectivamente, habían alquilado un bote con la esperanza de cazar una instantánea de la primera familia francesa durante sus vacaciones en Wolfeboro (New Hampshire). Primero se presentaron educadamente ante la patrulla costera que vigilaba el lago, obteniendo el consiguiente permiso para hacer su trabajo. Luego, observaron como el barco de Nicolas Sarkozy abandonaba lentamente el muelle de la casa en la que se aloja. Fue entonces, mientras le observaban a distancia con la cámara, cuando el mandatario les vio y montó en cólera.
A través del objetivo pudieron ver como a Sarkozy, en bañador y cadena de oro, se le fruncía el entrecejo y se le hinchaba la vena del cuello, mientras les apuntaba amenazadoramente con el dedo índice, dándole órdenes al capitán de su barco para que se dirigiera hacia ellos, dispuesto al abordaje.
Ni corto ni perezoso saltó al barco de los fotógrafos dando alaridos en francés y le arrebató la cámara a uno de ellos, pero luego recapacitó y la depositó en la borda. “Todo el mundo estaba callado salvo él”, recordó DeWitt para el diario local,
Union Leader
, que sacaba ayer la foto en portada.
Ninguno de los dos ha podido contar qué gritaba el alterado presidente porque no hablan francés, como repetían en ese momento una y otra vez en busca de un alma cándida en el otro barco que les tradujera la jaculatoria presidencial. Una mujer morena de pelo largo que no se identificó hizo los honores, con una educada licencia de intérprete. “El presidente ha pedido que no se le tomen fotos”, dijo.
Esa promesa fue la que calmó los nervios de Sarkozy y le hizo volver a su barco. El Elíseo dijo no tener comentarios al respecto. Esta es la segunda vez en tres meses que las vacaciones de Sarkozy, siempre a cargo de amigos ricachones, dan pie a la polémica.