Domingo, 5 de agosto de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

economía
La escasez de cereales y la expectativa de sus usos energéticos desatan un pánico alimentario
Leche, pan, huevos y carne suben de precio y los industriales culpan al ‘tirón’ de los biocombustibles, aunque apenas son el 1%
Leche, pan, huevos y carne suben de precio y los industriales culpan al ‘tirón’ de los biocombustibles, aunque apenas son el 1%
La Comisión Europea postulaba hace pocos meses el necesario abaratamiento del precio de la leche, y para eso propiciaba medidas para concentrar los sistemas productivos y ganar competitividad a base de contener y hasta abaratar costes.

Ha ocurrido justo lo contrario. Los precios de la leche han subido, en venta al detall, una media del 12% en los últimos días, tras otros aumentos anteriores, y todavía subirán más antes de que acabe el año, según advierten las centrales lecheras, que justifican el incremento en que no han tenido más remedio que pasar a pagar a los ganaderos 0,34-0,35 euros por litro, cuando hace poco eran 0,29-0,30, porque en las granjas están acuciados por el desmesurado encarecimiento de los piensos.

En Alemania todavía es más acusada la subida. El precio de la leche se ha incrementado en un 50% y se anuncia que no van a quedar ahí las cosas, porque la leche, que sobraba por todos lados en Europa, se ha convertido de repente en un alimento relativamente escaso.

Las industrias productoras de alimentos básicos (pan, leche y sus derivados, carne de pollo o de cerdo, etc.) anuncian subidas inmediatas en los precios de todos sus artículos. De modo generalizado se habla de un 20% de aumento, pero eso es para ya, a unos meses vista puede ser mucho peor para el consumidor.

Federico Félix, presidente de la Federación Alimentaria de la Comunitat Valenciana y de la Asociación Nacional de Productores de carne de Aves (Propollo) ha expresado sus temores de que el encarecimiento llegue a ser ‘‘el año que viene de hasta el 40% en algunos productos’’.

Félix, que es también vicepresidente de los productores europeos de carne de aves, ha asistido recientemente a Agrovisión, una convocatoria profesional que reúne cada año en Holanda a centenares de empresarios europeos de alimentación y suministradores de materias primas (cereales, piensos...). El clima de este año era de auténtica sicosis ante el continuo encarecimiento de los precios, la necesidad de repercutirlos en la cadena de distribución y la reclamación urgente a las autoridades europeas para que pongan en marcha soluciones.

¿Qué esta ocurriendo para que se extienda esta especie de pánico sobre la evolución alcista de los precios de los alimentos más necesarios?

La secuencia es la siguiente: En los últimos meses se arrastran continuas subidas en los precios internacionales de cereales y proteaginosas (trigo, cebada, maíz, sorgo, soja...) Todos estos granos se emplean para elaborar comida básica o piensos que alimentan al ganado, que proporcionan a su vez otros alimentos básicos (leche, huevos, carne...)

La tensión ha sido tan fuerte a nivel de productores que muchos no lo han podido resistir, han preferido no seguir perdiendo y han dejado de producir. A consecuencia de ello ha habido menos presión de oferta, y como la demanda ha aumentado, los precios tienen que subir necesariamente.

Pero ¿por qué suben los precios de los cereales? La respuesta inmediata que está en boca de todos apunta hacia la nueva demanda emergente: la competencia de los biocarburantes. De los cereales se obtiene etanol, y de la soja, biodiesel. Sin embargo, eso no lo puede explicar todo, porque las necesidades actuales de estas materias primas para obtener carburantes es incipiente. Apenas el 1% de los 275 millones de toneladas de cereales de Europa se encamina hoy hacia este destino.

Según apunta Federico Félix, más bien parece que hay una especulación masiva sobre la base de una expectativa futura, la de los biocombustibles, apoyada, eso sí, en una realidad palpable: crece la demanda mundial de alimentos mientras Europa ha equivocado el paso y ha diseñado políticas que desincentivan la producción y retira tierras de cultivo. Por tanto, la recomendación técnica es muy clara. Según Félix, ‘‘la UE tiene que cambiar urgentemente y hacer lo necesario para producir más alimentos, porque lo primero es comer’’.

 
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