Jueves, 2 de agosto de 2007
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Descubren en Oliva parte de un esqueleto neanderthal de hace más de 30.000 años
Los arqueólogos hallan también herramientas y restos de animales prehistóricos
Los arqueólogos hallan también herramientas y restos de animales prehistóricos
Los expertos han vuelto a constatar la riqueza arqueológica de la Cova Foradà de Oliva, que estuvo habitada hacia el 50.000 antes de Cristo. Esta semana han comenzado las excavaciones en este yacimiento y ya han aparecido huesos humanos anteriores al 30.000 a. C., y de animales y de útiles de caza, labranza e incluso piezas de ornamentación del 8.000 hasta el 40.000 a. C.

El equipo de arqueología de Diputación, liderado por José Aparicio, ha descubierto el fragmento de una mandíbula de un niño neanderthal, un maxilar entero de un adulto de hace más de 30.000 años y otra mandíbula que en estos momentos se encuentra en estudio.

Estos restos humanos permiten conocer el proceso antropológico por el cual se produjo la desaparición de los neanderthales y su sustitución por el sapiens sapiens. Asimismo, los expertos podrán profundizar sobre la transición entre el Paleolítico superior y el medio, también llamado musteriense.

Los restos de animales hallados pertenecen en su mayoría a especies de fauna tropical como tortugas, elefantes, rinocerontes, panteras, leones, linces, hienas e incluso un molar de hipopótamo. También se han constatado vestigios de ciervos, toros, caballos y cabras, que pudieron habitar en la zona provenientes de montañas vecinas.

Al llegar al Paleolítico superior, desaparece la gran fauna (elefantes, rinocerontes, panteras), pero ciervos, osos, cabras, lobos y zorros continúan frecuentando la zona, por lo que siempre ha sido fácil para sus habitantes encontrar comida.

Junto a un río y el marjal
La principal causa de la prolífica vida animal de la época se debe a que se trata de un “hábitat extraordinario”, ya que se encuentra en una zona cercana al río Bullent y al marjal de Oliva-Pego, este último en actividad durante más de 100.000 años.

Es por ello que el propio José Aparicio reconoció que no descarta descubrir también restos de peces, aunque por el momento no se haya producido ninguno.

Aparicio explicó que han aparecido utensilios tanto de piedra como de hueso. Los primeros servían para cazar y cortar carne y huesos, además de para otras actividades de la vida cotidiana como el tratamiento de pieles. Entre las herramientas óseas se han hallado punzones para confeccionar la piel, agujas de coser y azagayas, una especie de puntas de jabalina para la caza, así como otras piezas de adorno. Una de las facetas que podría facilitar el abastecimiento de productos y utensilios lejanos podría haber sido el trueque.

La Cova Foradà está rodeada por un enrejado de mampostería muy sólido y una cubierta protectora. Además, el camino de acceso está cortado y las pocas viviendas de la zona siempre han respetado –e incluso vigilado– el yacimiento, dada su importancia.

En las excavaciones realizadas en 2002 en la Cova Foradà ya se encontraron el cráneo y el maxilar de una mujer y el parietal de un niño neanderthales.

Los trabajos se prolongarán hasta el próximo 17 de agosto y cuentan con un equipo de 12 personas. En estos momentos se está trabajando en la superficie, aunque el grupo espera encontrar más información cuando estudie toda la cavidad, incluido su interior.

 
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