La comarca de la Safor es muy rica en cavidades prehistóricas que albergan las obras de los primeros artistas de la humaniodad. Algunos núcleos arqueológicos se esconden en los recovecos de montañas. Otros como la Cova del Parpalló, se pueden admirar de un solo vistazo. Entre sus piedras calizas esconden una gran exquisitez arqueológica.
Hace ahora 76 años se descubrió uno de los yacimientos más importantes del mundo para el comienzo de los primeros pasos de la humanidad, entre el 27.000 y el 12.000 antes de Cristo. Lo que aportó el Parpalló conmocionó a Europa. El hallazgo de la Cova reestructuró toda la Prehistoria mediterránea.
Aunque el interior de la caverna está totalmente excavada, en la actualidad queda la zona de la escombrera, en donde todavía se pueden recoger restos de plaquetas grabadas e incluso pintadas.
Junto a los miles de útiles en piedra de fuego (sílex), hueso y asta encontrados, y a los millones de huesos residuos de la alimentación procedentes de los animales cazados, se encontraron miles de pequeñas plaquetas de piedra caliza con estos animales cazados. En 2001 se descubrió un caballo grabado hace 16.000 años que todavía está en la cavidad. Las plaquetas están repartidas en distintos museos, como el de Prehistoria de la Diputación, el Museo Arqueológico de Gandia, en Valltorta y en Gata de Gorgos.
La Cova de les Meravelles, situada en el paraje de Marxuquera de Gandia, también es un ejemplo en el arte rupestre de la época magdalanense.
Grabados de animales
Los últimos trabajos de restauración realizados hace varios años sacaron a la luz nuevos grabados del Paleolítico. Allí hay grabados de huros, caballos y ciervos.
El más importante fue la figura completa de un toro que fue plasmado sobre la pared hace 18.000 años. Este tesoro artístico, junto con el de la Cova del Parpalló, hace de la Safor un referente del Paleolítico Europeo.
En la localidad de Oliva, una de las grutas más importantes es la Cova Foradà. Estuvo habitada hace 100.000 años. Esto la hace una cueva singular y más rica en variedad que otras como el Parpalló, el Bolomor o la Cova Negra de Xàtiva, que son importantes por otros motivos.
Las ultimas excavaciones de la Cova Foradà de Oliva han permitido arrojar un poco más de luz sobre la vida que llevaron seres homínidos hace la friolera de 100.000 años.
En el año 2002, los expertos hallaron restos humanos neanderthales de 40.000 años de antigüedad pertenecientes al cráneo y al maxilar de una mujer, y al parietal de un niño. Fue un descubrimiento muy importante que todavía se está estudiando.
La cueva de los murciélagos
La Cova de les Rates Penades de Ròtova cuenta con doble interés: el patrimonial y el de la fauna. El yacimiento se cerró hace tiempo no sólo para preservar el tesoro artístico prehistórico sino también para proteger a los murciélagos que habitan en el interior de la cueva.
Actualmente, en las paredes de este recinto hay grabados fusiformes datados en el final del Neolítico, según explicó ayer el arqueólogo municipal de Gandia, Joan Cardona.
El material que se ha ido recopilando en los últimos años reside ahora en el Museu Arqueològic de Gandia (Maga). Aparecieron piezas del Paleolítico Superior, de la época solutrense, como puntas de flecha de silex, raspados y láminas también de silex.
En lo referente al Neolítico hay una buena muestra de cerámica de tipo cardial (cardium edule), elaborada con la concha de los berberechos, que es la más antigua que se conoce en la comarca de la Safor, relató Cardona.