Josep Martínez Albentosa, líder de EU de Xàtiva y ex concejal, era una persona que tenía muchos amigos y que se había ganado a pulso el respeto de muchas personas y así se evidenció en su entierro el domingo, en el que se dieron cita centenares de ciudadanos para decirle adiós y acompañar a sus familiares en unos momentos de tanto dolor. Su entierro fue sencillo, como era él, y se llevó a cabo en la capilla del tanatorio de la N-340, donde sonó la canción
Que no s’apague la Llum
, del setabense Feliu Ventura, que sus compañeros llevaron en un cedé para la ocasión porque le gustaba mucho a Pep.
Su amigo Paco Pérez le leyó el
Assaig de càntic en el temple
de Salvador Espriu y
Als companys
de Ovidi Montllor, piezas que un día bromeando con él eligieron los dos para leérselas al amigo que se marchase antes y que tenían, por ello, un especial significado.
Después, Pérez le dedicó un escrito alusivo a que el líder de EU había iniciado su viaje en solitario a la mítica Itaca, mientras otro amigo del finado, el escritor Toni Cucarella, le dedicaba también unas entrañables palabras.
En medio del respetuoso silencio sonaron también
La Muixaranga
y
La Internacional
, que concluyeron con aplausos de los asistentes como homenaje póstumo a quien luchó por defender siempre los ideales de la izquierda. Entre las muchas personas que acudieron estaban sus compañeros de partido en la ciudad, junto a Gloria Marcos y Josep Bort, y luego se les unió Isaura Navarro.
También estuvo el alcalde, Alfonso Rus, acompañado de ediles del PP, y acudieron concejales del PSPV y el Bloc, representantes de asociaciones locales, del mundo de la cultura y sindicalistas, que recordaron la “bonhomía” que siempre caracterizó a Pep.