Mañana, 23 de julio, solemnidad litúrgica de los Mártires Bernardo, María y Gracia, las ciudades hermanas de Carlet y Alzira celebrarán su Fiesta Mayor en honor de sus insignes Mártires y Patronos. Carlet tiene el orgullo de contar entre sus preclaros hijos a estas Tres Insignes Púrpuras, mientras que la ciudad de Alzira tiene el honor de conservar sus Imágenes relicarios por haber sufrido el martirio en su tierra.
Mañana se peregrinará a lugares tradicionales de la vida del Pare Sant Bernat i les Germanetes y se participará en actos religiosos.
Serán muchos hijos de Carlet, los que peregrinarán a la Ermita, en donde nacieron y vivieron Amhet, Zayda y Zoraida, mientras que sus fiestas patronales las trasladaron a septiembre. Al amanecer y en Alzira una corona de laurel será colocada en la Pileta del Martiri, porque allí, ofrendaron sus vidas, como testimonio de su fe, Bernardo, María y Gracia y ya, en la tarde, se participará en la Solemne Eucaristía y Procesión general.
Como alcireño recuerdo con añoranza ¡Con qué ilusión nuestros mayores anhelaban y esperaban la Fiesta Mayor de Alzira! ¡Con qué júbilo celebraban nuestros antepasados la Fiesta del Pare Sant Bernat i les seues Germanetes!
Las familias se reunían, unas acercándose a su tierra natal para convivir unas horas o unos días con sus progenitores, otras se congregaban alrededor de la misma mesa. Todos o en su mayoría participaban en los actos litúrgicos y en la procesión general que, en aquellos tiempos, recorría muchas y variadas calles porque todos querían que sus protectores pasaran por sus casas, que habían sido cuidadosamente engalanadas y su calzada con más que suficiente flor y romero para que su suave y profunda olor rindiera tributo al paso de las Imágenes relicarios. Eran tiempos en los que en la procesión general siempre eran llevadas las imágenes relicarios.
Ahora en pleno siglo XXI, en época de secularización paganizada y de un exceso de comodidad en la que se han perdido y pierden, día tras día, muchos valores fundamentales y en donde parece que el materialismo y el egoísmo nos invade, no solo a la sociedad como tal, sino también a la familia y a la persona, una gran mayoría, olvida la Fiesta Mayor de la tierra de sus raíces religiosas y ciudadanas y permanece en su chalet, o apartamento de la playa o bien aprovecha el puente para marchar a tierras lejanas.
Nadie niega que toda familia y toda persona tiene el derecho de unas bien merecidas vacaciones, pero no alardeemos de amor a nuestra tierra y mucho menos de alzireñismo, si, de modo habitual, abandonamos nuestra querida Alzira en su Fiesta Mayor.
No olvidemos lo que el Pare Sant Bernat y les Germanetes han representado para Alzira en los últimos ocho siglos.
Nuestra historia no cabe escribirse sin la influencia de estas tres insignes figuras.
Como anécdota digamos que todos conocemos paisanos nuestros, oriundos de otras ciudades o regiones, que marchan a sus tierras de origen en las fiestas de sus pueblos.
Este detalle nos debe obligar a pensar un poco.
Quisiera hacer una nueva reflexión. Últimamente en esta columna que me brinda el periódico LAS PROVINCIAS he tratado mucho de la falta de señas de identidad que, a mi entender, tenemos los hijos de Alzira.
Quizás un signo de ello, entre otros muchos, pudiera ser el que nuestras fiestas patronales se hayan convertido en el mero montaje o realización de uno o dos grandes espectáculos, que llamen un tanto la atención y que no es para todo el pueblo. Da la sensación, en ocasiones, que todo lo de antaño era malo y que hay que modificarlo o eliminarlo.
No nos precipitemos. Potenciemos y mucho nuestras fiestas patronales, pero en base a nuestras propias raíces, al igual que fijándonos en la posibilidad de la participación de la mayoría y no en una pequeña parte del pueblo alcireño.
Este año 2007, en los anales de la historia de nuestra querida Ciudad de Alzira quedará constancia que los Santos Patronos retornaron a sus Casalicios, en el puente, y que en la nueva Alzira, como podríamos denominar la Urbanización Tulell, se ha erigido un nuevo monumento a los Mártires Bernardo, María y Gracia.