el centro de experiencias agrarias de la Fundación Ruralcaja desarrolla nuevas técnicas de cultivo hidropónico para industrializar al máximo producciones hortícolas. El primer producto elegido para ello ha sido la lechuga.
Se trata de un trabajo encargado por la empresa valenciana Verdifresh, líder en la elaboración de ensaladas y otras presentaciones de hortalizas de IV Gama (preparadas, limpias, envasadas y listas para consumir). El objetivo es sistematizar métodos de cultivo para disponer de un suministro regular de las diversas variedades de lechugas que utiliza, con las mejores condiciones de calidad, limpieza, ausencia de residuos químicos, uniformidad de producto, precocidad y seguridad en el abastecimiento.
Verdifresh es empresa interproveedora de Mercadona (trabaja en exclusiva para esta cadena de supermercados), cuenta con tres fábricas (Ribarroja, Antequera, Aranda de Duero), construye una cuarta en Canarias y produjo el año pasado más de cien millones de bolsas de ensaladas y demás verduras.
Carlos Baixauli, director del centro de experiencias de Ruralcaja, situado en Paiporta, dijo ayer que el sector de la IV Gama es el que más crece en el conjunto de la alimentación fresca, con aumentos anuales de entre el 20 y el 25%, lo que induce una gran demanda de innovación en productos y sistemas. Con la técnica de cultivo hidropónico (sin suelo) que están poniendo a punto se consiguen lechugas sin restos de tierra ni de plaguicidas. Como no hay suelo ni malas hierbas, no se emplean herbicidas ni otros pesticidas para enfermedades del terreno. Por otro lado se consigue que las plantas crezcan más deprisa, ahorrando un 20% de los tiempos habituales.
La Fundación Ruralcaja trabaja especialmente para empresas agrarias y agricultores particulares que son clientes de la entidad financiera matriz, dándoles asesoramiento técnico gratuito y precios reducidos para encargos específicos y análisis de suelos, aguas y demás.
Como en años anteriores, Fundación Ruralcaja presentó ayer sus últimas novedades. Entre ellas, además del cultivo hidropónico, se encuentran los prometedores ensayos con mallas aluminizadas y cromáticas para sombrear cultivos hortícolas, al objeto de buscar mayores rendimientos y precocidades y sortear problemas fitopatológicos.
El presidente de la fundación, Vicente Garrido, mostró, junto a Baixauli, cerca de doscientas variedades de pimientos, tomates, berenjenas, sandías, melones y lechugas con las que trabaja el centro. Algunas de ellas son selecciones autóctonas guardadas por agricultores, auténticos guardianes celosos de las variedades valencianas.
Andrés Pascual, de Ainia, explicó en una conferencia los avances de este centro tecnológico para convertir los residuos agroalimentarios en energía (biogás) y fertilizantes.