Jueves, 12 de julio de 2007
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LA SAFOR
La Protectora de la Safor recoge 400 perros y gatos abandonados en seis meses
La asociación recomienda la esterilización para controlar los nacimientos y recuerda la obligación de tener correctamente identificadas a las mascotas
La asociación recomienda la esterilización para controlar los nacimientos y recuerda la obligación de tener correctamente identificadas a las mascotas
El abandono de animales es una constante durante todo el año. Pero con la llegada del verano, las cifras se disparan por las vacaciones, los viajes y otros motivos. En unos casos el acto de abandono es totalmente consciente por parte del propietario; en otros, por simple extravío del animal –está en celo, sustos, escapadas por falta de atención,... La Protectora de Animales y Plantas de la Safor ve desbordado su trabajo estos meses estivales, aunque no ha estado de brazos cruzados durante el primer semestre del año. Han recogido cerca de 400 animales de las calles de la comarca.

“Muchas personas creen que al irse de vacaciones, con dejar al perro en un jardín o en u patio con algún recipiente de agua y comida ya es suficiente. Pero no es así”, explicó la portavoz de la Protectora, Maria Luisa Munuera.

Según esta entidad, es una forma más de maltrato, aunque todo depende del tiempo de la ausencia. “Pero hay que pensar que el animal puede tirar el agua o la comida o saltar al exterior al verse solo y encontrarse”. Por ello es conveniente encargar a alguien de su vigilancia y mantenimiento.

Otras personas, “consideradas descerebradas los sueltan para que se busquen la vida”. Se da el “lamentable” caso que a veces los animales “mucho más racionales que sus dueños” les esperan en las puertas de las viviendas a su retorno, más delgados, llenos de parásitos pero eso sí, dando saltos de alegría al verles de nuevo.

Según Munuera, estos individuos “son unos irresponsables” que debieran pensar ya no sólo en el animal sino en el riesgo que supone de ocasionar accidentes de tráfico, agresiones, etcétera, cualquier animal perdido y desorientado. Una de las principales causas de los abandonos es la falta de control sobre los nacimientos. Desde la Protectora se recomienda siempre la esterilización del animal, para lo que se debe recurrir a las clínicas veterinarias.

Y, por supuesto, tener bien identificados a los perros y gatos. En este punto la ley es muy estricta, aunque no lo suficiente para provocar una verdadera concienciación por parte de los propietarios.

También es bastante habitual encontrar problemas con los cambios de dueño. Es decir, que una persona que tenía debidamente identificada su mascota, la regala a una segunda persona pero no regulariza la documentación.

Con lo que en los registros el animal sigue apareciendo como propiedad del primero. Munuera advirtió de la importancia de tener al día todos los papeles, al igual que si se tratar de un vehículo, “porque si pasa cualquier cosa, como un accidente, el responsable será el primero que compró el perro”.

Estos trámites se pueden realizar desde la misma clínica veterinaria.

El destino que sufren los animales que aparecen solos por la calle es muy variado y depende de caso particular.

El procedimiento suele comenzar siempre del mismo modo. Un vecino lo encuentra en la calle y avisa a la Protectora o al Ayuntamiento (teléfono 626.390.567).

Automáticamente un equipo va a recogerlo y lo lleva al albergue que desde hace unos meses abrió en Gandia, en la zona de Pla de Xiquet. La primera tarea es diferenciar los animales que tiene chip identificativo y los que no. Con los primeros, generalmente no hay problema de avisar al propietario, quien acude a buscarlo al albergue.

En el segundo caso, la Protectora se hace cargo de él.

De los más de 400 ejemplares encontrado en este año, la mayoría sin identificar, aproximadamente 160 se han dado ya en adopción y unos 80 fueron recogidos por sus dueños. Otros siguen en casas de acogida o en el mismo albergue o incluso han fallecido–cachorros hallados en contenedores, demasiado mayores o enfermos.

Otro de los problemas más graves con los que se encuentra esta organización es el envenenamiento y el maltrato, que siguen siendo prácticas demasiado habituales.

El primero es especialmente relevante y preocupante por las posibles repercusiones que puede acarrear en las personas.

Si se pone el veneno en el suelo puede filtrar al agua potable por las lluvias. O lo que es peor, si está en algún tipo de alimento y los encuentra un niño, lo puede coger o incluso ingerir.

Como siempre, faltan por añadir las recomendaciones más habituales: llevar siempre atado al perro cuando se le saca a pasear, para evitar pérdidas o posibles ataques.

Sobre esto, Munuera puso un ejemplo muy claro: “Si viene alguien cuyo perro está acostumbrado a vivir en un chalé en la montaña, muy tranquilito, y de repente llega aquí y oye cohetes, se asusta y puede salir corriendo, no conoce la gente y puede incluso atacar”.

Actualmente, la práctica totalidad de municipios de la Safor tienen convenios firmados con la Protectora. El último en incorporarse fue Oliva, tras cerrar su perrera por falta de condiciones y animales. Ahora, ya se están ultimando los trámites con Ador y Xeresa.

lasafor@lasprovincias.es

 
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