Jueves, 5 de julio de 2007
Registro Hemeroteca

en

C. VALENCIANA

COMUNIDAD VALENCIANA
Una mujer etíope, premiada en Valencia tras estar a punto de morir por una ablación
La etíope Bogaletch Gebre, que recibirá un premio en Valencia, relata entre lágrimas cómo padeció la ablación genital, contra la que lucha y por la que casi muere desangrada
La etíope Bogaletch Gebre, que recibirá un premio en Valencia, relata entre lágrimas cómo padeció la ablación genital, contra la que lucha y por la que casi muere desangrada
La última estadística conocida sostiene que el 89% de las mujeres etíopes sufren la brutal práctica de la ablación del clítoris. Bogaletch Gebre fue una de ellas. Tenía sólo 14 años y estuvo a punto de morir desangrada. Su voz tiembla cuando lo recuerda y sus ojos se humedecen. “Yo estaba llorando, al igual que mis hermanas y mi madre. Ella decía: ojalá pudiera evitar que esto pasara’, pero yo al mismo tiempo quería que ocurriera, porque si no, no me sentía mujer”.

Esa es la contradicción de la mutilación genital femenina. Y la propia Bogaletch lo reconoce. “Los padres nunca harían nada que fuera malo para sus hijos, pero la cultura dice que una mujer con clítoris no es pura. Y los hombres instigan esa práctica al negarse a casarse con una mujer que no ha sido mutilada”.

El tiempo y la educación cambiaron a la etíope. La mayoría de sus conciudadanos son analfabetos. Ella luchó para no serlo. De niña la obligaban a trabajar para la familia, “pero yo me iba a la escuela cuando nadie no se había levantado aún y luego volvía con la garrafa llena de agua o con hierba cortada”.

Una beca del Gobierno etíope le permitió seguir con su educación. Tiempo después pudo incluso estudiar en la Universidad de Chicago. Allí cambió su vida. “Una compañera me dijo que la ablación no era buena. Yo me enfadé al principio por meterse con mi cultura, pero luego me di cuenta de que tenía razón”.

Y Bogaletch enfureció. “Me di cuenta de todo lo que me había perdido como mujer y enfoqué esa rabia a luchar contra esa práctica”. Desde entonces no ha dejado de batallar contra la ablación femenina. Hoy, la Fundación por la Justicia reconocerá en Valencia su labor con un premio a una luchadora incansable “por demostrar que es posible un mundo diferente”.

Una ley demasiado suave
Como añadió el presidente de la Fundación, el magistrado José María Tomás y Tío, en referencia a la incansable activista etíope, “la justicia tiene nombre de mujer”.

Una justicia que Bogaletch ve insuficiente en su país. La ablación es ilegal, pero apenas acarrea castigo alguno. La normativa impone una leve pena de 40 euros de multa y tres meses de arresto domiciliario. Sobre todo en las zonas rurales, “cualquiera puede mutilar a una mujer”.

Bogaletch lucha para que eso no ocurra. Aprieta el puño durante casi toda la rueda de prensa, buena prueba de que es una mujer fuerte. Su mirada es dulce al tiempo que firme. Con el Centro de Autoayuda para las Mujeres de Kembatta (región al sur de Etiopía) ha logrado que en siete de los ocho distritos de esta zona ya no se practique la mutilación genital. Una labor en la que colabora estrechamente la Fundación por la Justicia.

Pero acabar con esta práctica es sólo una parte del todo que pretende lograr. Su objetivo último, “acabar con la segregación sexista hacia las mujeres”. No sólo en África, sino incluso en el mundo desarrollado, donde “la violencia sobre las mujeres se cobra demasiadas vidas”.

acheca@lasprovincias.es

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS