La investigación sobre el ataque terrorista contra las tropas españolas en el Líbano que costó la vida de seis soldados sigue su curso tras el compromiso el jueves de los presidentes de ambos países para no cesar la búsqueda hasta dar con los culpables. Los responsables de la investigación libanesa dijeron ayer que poseen más de una fotografía de los autores del atentado que pudieron ser “más de cuatro o cinco personas”.
“Hay más de una foto”, apuntaron los investigadores, que están dando los últimos retoques a las instantáneas que entregarán a la Fuerza Interina de la ONU para el Líbano (FINUL) para localizar a los responsables de la explosión. Según los investigadores el atentado pudo ser perpetrado por “cuatro o cinco personas, tal y como se pensó en un principio”. Asimismo, apuntaron que los terroristas podrían haber huido en un vehículo de “la marca Mercedes y de color gris”.
Desde el lado español, los expertos militares indicaron que la investigación no ha descartado ninguna hipótesis en lo que se refiere al mecanismo de activación del artefacto explosivo pero que, cinco días después de los hechos, no ha encontrado rastro de cable que pudiera haber actuado como vía de detonación del coche bomba. Los expertos no han descartado ningún mecanismo de activación a distancia ni han hallado pruebas determinantes que apunten al uso de uno en concreto.
Los investigadores han llegado a sopesar la posibilidad de que el coche bomba hubiera sido accionado mediante un sistema de infrarrojos, ante el que un inhibidor de frecuencia no habría sido efectivo.
Por otro lado, José Luis Rodríguez Zapatero recibió ayer en La Moncloa a los familiares de los seis soldados fallecidos. Fue, según el Gobierno, un encuentro “íntimo” que sirvió para “compartir los momentos que están viviendo” y para hablar de “la importancia y el valor que de las misiones de paz”. Pero también fue un gesto para mitigar las críticas vertidas desde el primer partido de la oposición. El jefe del Ejecutivo está preocupado por las consecuencias de lo que la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, llamó “escalada de agresión verbal” del PP. Una agresividad que, teme, cope el debate sobre el estado de la nación de esta semana.
Unidad antiterrorista
Tras haberse garantizado un mínimo de unidad en la lucha antiterrorista, el Gobierno pensó que podría respirar tranquilo y que a los populares les sería difícil encontrar un argumento suficientemente efectivo como para volver a eclipsar sus logros sociales y económicos.
El Gobierno defiende que el compromiso de mantener el terrorismo al margen del debate político incluye también atentados como el sufrido por los españoles destacados en la FINUL e interpreta los reproches del PP sobre la falta de seguridad de los soldados, sobre el color de la medalla concedida y sobre el silencio inicial de Rodríguez Zapatero como una traición. “Sigo pensando que acusar al Gobierno de España no es la mejor manera de hacer frente al luto nacional, muy al contrario –subrayó la vicepresidenta–: nos parece ruin y desleal que el líder del principal partido de la oposición lo haga”.
El secretario general del PP, Ángel Acebes, anunció ayer que si el ministro de Defensa no despeja en el Congreso todas las dudas sobre el caso en la comparecencia del próximo lunes, pedirán una comisión de investigación sobre la “improvisación y la descoordinación que se demuestra diariamente en las noticias sobre los inhibidores y sobre el material de Defensa”.
El partido opositor descarga la responsabilidad en el presidente del Gobierno directamente y por ello exige que sea el quien de las explicaciones.