El Gobierno, el PSOE e Izquierda Unida expresaron su malestar por la renuncia anticipada de Rodrigo Rato a su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional y le recordaron que fue elegido gracias al apoyo del Ejecutivo socialista y la Unión Europea. En el PP, por el contrario, reina un clima de euforia porque los populares creen que el ex dirigente ayudará a Mariano Rajoy a llegar a La Moncloa.
En la cúpula del PP piensan que la noticia ha sido tan positiva para el partido opositor como motivo de inquietud para los socialistas y en ese contexto interpretan las primeras reticencias expresadas ayer desde el PSOE y el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero.
En el PP esperan a Rato “con los brazos abiertos”, como dijo su portavoz, Gabriel Elorriaga. Hasta sus detractores de otros tiempos están ahora satisfechos ante la expectativa de volver a contar con el ex dirigente aunque él diga que no quiere. “Todos estamos encantados y Mariano, el primero”, dijo un colaborador del presidente del partido quien suscribió la abierta disposición de la cúpula popular a brindar al retornado el puesto que prefiera.
El número dos del partido, Ángel Acebes, celebró la vuelta de Rato a España como una “muy buena noticia” porque el ex vicepresidente del Gobierno es “un activo siempre”, y le atribuyó un papel en el proceso electoral inminente. “Mariano Rajoy va a ganar las próximas elecciones generales y estoy seguro que Rodrigo Rato contribuirá desde donde pueda y desde donde se le pida”, declaró en Valladolid.
También presente en la capital castellanoleonesa, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, señaló que mantuvo una conversación con el ex vicepresidente económico del Gobierno de José María Aznar el pasado miércoles y que, en ella, conversaron sobre otras cuestiones. “No me dijo nada de todo esto, supongo que lo quería anunciar ayer (por el jueves)”, afirmó la dirigente popular. “Se dedique a lo que se dedique seguro que lo hará muy bien, porque siempre lo ha hecho bien”, insistió Aguirre.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, encabezó, por contra, las críticas hacia Rato. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, recordó que Rato contó con el apoyo del Ejecutivo español y la Unión Europea para situarse al frente del organismo internacional que dirige. “Es evidente que cuesta sacar una plaza y perderla es una pena”, lamentó Fernández de la Vega y propuso trabajar para que el cargo “siga siendo para Europa”.
Ferández de la Vega manifestó que “hace unos días Jaume Matas dijo que se iba a Estados Unidos y, ahora, el señor Rato, vuelve de Estados Unidos. Hay movimientos que se están produciendo en el PP, lo que es normal en cualquier formación política si se tiene en cuenta que se ha perdido poder político”.
Horas después de que Rodríguez Zapatero elogiara la trayectoria del ex dirigente popular en el FMI y le agradeciera su labor, los socialistas criticaron su decisión de dejar el cargo, año y pico antes de agotar su mandato. El secretario de organización, José Blanco, declaró que “a los socialistas, como patriotas españoles, nos hubiera gustado que Rato hubiera cumplido con su mandato para el que fue designado por cinco años, puesto que no hay tantos españoles en cargos de responsabilidad en el ámbito internacional”.
Un error
Blanco agregó que la vuelta de Rato pone de manifiesto que “todo el mundo, incluido los dirigentes del PP, reconocen que Rajoy ha sido un error, y por eso se alborotan cuando ven una posibilidad de que alguien pueda apuntalarlo o incluso sustituirlo”.
Más crítico se mostró el coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, a quien no le parece “suficientemente serio” que el gerente del FMI vaya a dejar tan destacada posición antes de tiempo “por razones que en estos momentos prácticamente no se conocen”.