De la desesperación al alivio, y de ahí a la locura en diez minutos. La Vall d’Albaida ya es de Segunda B. El Ontinyent pudo haber tirado el trabajo de dos partidos en 420 segundos. Pero al final, quien malogró un ascenso regalándoselo a los valencianos fue el Numancia B, que se metió un gol en propia meta en el último suspiro.
El resto del encuentro, y puede que la eliminatoria, se queda en una mera anécdota. Un penalti, un paradón y un barullo. Tres acciones que hicieron del choque de Los Pajaritos una fiesta del fútbol no apta para cardíacos. Sorianos y valencianos vivieron en el estadio y en sus casas un final de esos que hacen afición y de los que hacen ricos a los fabricantes de los marcapasos.
El choque tuvo intensidad, emoción y los dos equipos buscaron la victoria. Mario pudo haber decidido la eliminatoria a favor del conjunto de la Vall d’Albaida de haber acertado en alguna de las cuatro ocasiones claras de las que disfrutó.
Sin embargo, llegó el minuto 86 y llegó la acción que algún agorero había predicho. Penalti de Fuentes a Adri que sirvió para que Denís igualase la eliminatoria. El Ontinyent quedó noqueado y el Numancia B se lanzó en tromba a por el ascenso.
Los 7.000 aficionados que poblaban Los Pajaritos contenían la respiración en cada jugada. En una de esas, Huete pudo lograr el 2-0, pero Jesús hizo una parada antológica.
El arquero dio media eliminatoria al Ontinyent, la otra mitad se la regaló el Numancia B. En la última jugada del partido, en una falta botada desde el lateral, se organizó un barullo. La mala fortuna se cebó en el soriano Javi Chino, que desató la locura en la comarca de la Vall d’Albaida.