Domingo, 24 de junio de 2007
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ECONOMÍA
Ruidos entre Asociación de Empresarios y patronal
La polémica abierta por AVE sobre la independencia de quién recibe subvenciones evidencia recelos entre agrupaciones empresariales y diluye el debate sobre el papel del empresario en la sociedad civil
La polémica abierta por AVE sobre la independencia de quién recibe subvenciones evidencia recelos entre agrupaciones empresariales y diluye el debate sobre el papel del empresario en la sociedad civil
Francisco Pons.
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Ruidos en la comunicación entre AVE y patronales. Las interferencias han propiciado que la disputa tape el debate.

Cuando el martes se reclamaba a las patronales, a las provinciales y a la autonómica, una reacción a las manifestaciones de AVE en Madrid en las que se cuestionaba la independencia de quien recibe subvenciones, la tónica general fue de eludir la confrontación pública. Las diferentes organizaciones empresariales se pensaron cómo dar réplica a las insinuaciones de la asociación que preside Francisco Pons. Pero sólo el incombustible Arturo Virosque, presidente de la Cámara de Comercio, contestó por alusiones. Y fue muy comedido para lo que es habitual en él. Cierval, Coepa, CEV y CEC callaron.

En AVE no debían quedar muy satisfechos de que de su encuentro con asociaciones hermanas de Galicia, País Vasco, Madrid y Andalucía quedara sólo el recuerdo de sus referencias al clientelismo de quienes reciben ayudas públicas. Advertidos además de que había quien podía darse por aludido y de que las declaraciones estaban generando desagrado en determinados ámbitos, el propio Francisco Pons se puso en contacto con algunos dirigentes empresariales para indicarles que las declaraciones no se referían a nadie en concreto.

Podría haber quedado ahí, pero el jueves, el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) José Vicente González, ofreció una réplica que fue más allá de lo que se esperaba: “Nos ocupamos de todas las empresas y claro que ejercemos la independencia respecto a todas las administraciones y también, porque representamos a muchas empresas, tenemos independencia respecto a las grandes corporaciones”.

La alusión no podía ser más clara por más que desde AVE se prefiera pensar que es una aclaración que en nada se refiere al lobby.

La posición del presidente de la patronal de la provincia de Valencia ha sido tan contundente como franca. El hecho de haber esperado a la reunión de los órganos de gobierno de CEV para hacer la proclama sobre su independencia deja el tema en un plano institucional que lo enfría al alejarlo de lo personal pero lo reviste de grave oficiosidad.

Con todo, no es precisamente el presidente de la CEV quien peor ha encajado las declaraciones que provocaron el encontronazo. Entre algunos empresarios y, sobre todo, entre algunos técnicos de organizaciones empresariales ya hace tiempo que circula la singular idea de que con la AVE les conviene tener la misma cautela que adoptan frente a otros contendientes de las patronales.

El recelo surge casi en el mismo momento que nace el lobby. Las primeras tomas de posición de AVE sirven para aclarar que el papel que pretende no suplanta las funciones de nadie y que se reconocen cómo una parte del empresariado, pero sólo una parte, la de las grandes empresas; no tienen por tanto ambición de representatividad.

No obstante, conforme la asociación ha ido ganando peso y se ha mostrado más activa han ido reapareciendo algunas suspicacias. El lobby no se ha limitado a publicar artículos y organizar encuentros en los que reclamar más infraestructuras para la Comunitat. Sin abandonar ese flanco, AVE toma el pulso de la economía y la sociedad valenciana, advierte de riesgos y plantea propuestas de futuro.

En esta actitud se muestra plenamente consecuente con la línea argumental que pretendía exponer en la reunión de esta semana en Madrid: Los empresarios deben asumir la responsabilidad que les corresponde en la sociedad civil para colaborar activamente a la construcción de la democracia. Una situación habitual en otros países pero que en España no está desarrollada.

En el caso valenciano, esta semana las disputas entre agrupaciones y las contiendas de personalismos han dejado pasar la ocasión de abrir un debate sobre el tema.

 
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