El futuro de la factoría a medio plazo está en juego. La planta de Ford en Almussafes tiene el futuro próximo, hasta 2011, asegurado salvo giro inesperado en la dirección de Ford Europa.
Las dudas llegan al final del ciclo del Focus, alrededor del cual, se construye el futuro más cercano. La aclaración llegará la primera semana de julio. El presidente de Ford España, John Fleming, visitará las instalaciones valencianas y aclarará los planes que la marca americana tiene para ella.
En dos semanas se cerrará la incertidumbre, aunque la sensación de tranquilidad que transmiten la dirección de la planta y la parte mayoritaria del comité de empresa permite pensar que habrá noticias positivas.
Esta semana, la planta ha dejado un ciclo aparcado para adentrarse en otro donde “alto valor añadido” resume la filosofía. El Mazda2 finalizó su producción, el Ka y el Fiesta serán los siguientes y quedará el Focus. El último se difere de los anteriores porque implica un trabajo más cualificado.
El diseño más complejo unido a las características técnicas, seguridad activa y pasiva así como la tecnología a bordo implican un trabajo más excelente. Hasta el momento, Ford Almussafes ha demostrado que tiene la capacidad de producir cuatro modelos a la vez y mantener una de las productividades más altas de toda la compañía.
Mantener la eficiencia con trabajos diferenciados es más complicado que con la especialización en un sólo modelo. Además, la factoría valenciana está en la lista de los proyectos punteros de Ford como demuestra el desarrollo de los motores flexifuel que actualmente desarrolla la fábrica. Esta tecnología, que de momento se utiliza en dos modelos de Ford, el 1.8 de Focus y C-Max y tres de Volvo, C30, S40 y V50, permite repostar con gasolina y con bioetanol indistintamente. El encargo de Ford Europa es producir 30.000 motores.
La importancia de Duratec
El motor dual no es el único que ha recaído en Almussafes por el valor estratégico que tiene la factoría valenciana. Esta semana Ford también comunicó que la planta iba a completar su producción de motores con el de más valor añadido que se va a implantar en los coches de mayor sofisticación. El gasolina Duratec 2.3 se une al 2.0 y al 1.8 cerrando el ciclo completo de este tipo de motores.
Los Duratec son montados en vehículos como el Mondeo, el S-Max, el Galaxy y algunos modelos de Volvo (marca propiedad de Ford). La llegada al completo de todas las gamas altas gasolina en propulsores allana el camino para que Almussafes deje de ser fábrica de coches pequeños y pase a grandes. La fabrica siempre prefiere que el vehículo salga montado al 100% ya que producir motor y resto del coche abarata notablemente los costes.
El Focus es el único modelo que no se marcha, y es el único también de alto valor añadido. Los motores sirven a vehículos grandes y Almussafes está preocupada por el medio largo plazo y no por el corto. Según las fuentes consultadas, los modelos S-Max y Galaxy son las cargas de trabajo que más opciones tienen para llegar a Valencia.
José Antonio Machado, presidente de Ford España, siempre destaca la productividad de la planta de Almussafes y el cambio de tres coches pequeños y uno mediano hacia dos vehículos de alta gama y una posible versión del nuevo Fiesta daría a la fábrica un importante volumen de trabajo (lo que asegura su permanencia) y la posibilidad de seguir demostrando su eficiencia y productividad al producir tres modelos distintos.