El Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Júcar, prevé la reconstrucción del azud de la Marquesa, de Cullera, en la que se invertirán nueve millones de euros. Para la redacción de este proyecto se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la licitación del concurso de consultoría y asistencia.
El azud tiene una doble función. Por un lado posibilita los riegos hasta el azud de Cullera a través de varias tomas que afectan a las Comunidades de Regantes de Sueca y Cullera y por otro impide la intrusión salina en el río Júcar, contribuyendo al mantenimiento de la separación agua dulce-agua salada.
Como consecuencia de las riadas producidas en el pasado se han producido desperfectos en el azud que se han ido reparando superficialmente mediante refuerzos a base de escollera y hormigón, sin embargo su estado actual hace necesaria una reparación más profunda de la infraestructura.
Desde el azud de Cullera parten las dos acequias madre. El azud de la Marquesa es el último de los existentes en el tramo del río Júcar antes de desembocar en el mar.
Un miniembalse
Con este azud se regulan las aguas del propio río generando un miniembalse entre el azud de la Marquesa y el de Cullera al que también afluyen las aguas sobrantes de la acequia de Cuatro Pueblos (que nace en el azud de Sueca).
Este miniembalse sirve para riegos coyunturales de las zonas altas de las tierras colindantes, partiendo también de esta infraestructura la conducción del Júcar-Vinalopó, de ahí su importancia de servir como efecto barrera para evitar la intrusión marina.
Por tanto, los objetivos de la reparación de este azud en la desembocadura del río Júcar cumplen con esta doble función, por un lado de garantía para los regadíos y por otro el de mantenimiento fluvial de la zona.
Este azud es uno de los grandes protagonistas del trasvase Júcar-Vinalopó. De hecho, El tramo A, es el que discurre entre la toma de agua en el azud de la Marquesa (cerca de la desembocadura en Cullera ) y el término municipal de Llaurí.
Los regantes del Júcar ya manifestaron que no “aceptan, ni aceptarán la toma de trasvase desde Cortés”. Para ellos, el único punto del Júcar donde pueden existir sobrantes es en el azud de la Marquesa”.