“La gente viene a trabajar y si no encuentra un empleo en dos o tres semanas, o en un par de meses, pues se vuelve a Rumanía”, explica Adriana Vidroiu, presidenta de la Agrupació Romanesa per la Cultura Nou Horitzó.
En esta asociación de rumanos de Valencia consideran que la inmigración procedente de su país “va a parar”. Vidroiu apunta que quizás pueda mantenerse durante uno o dos años el ritmo de llegada de ciudadanos de este país a la Comunitat Valenciana y toda España.
“Está a punto de frenarse porque encontrar trabajo ya no es tan fácil como antes. Esto hace que la gente vuelva”, insiste.
Según sostiene, el sector de la construcción tiene ahora un crecimiento “más moderado” y España “es como una esponja que ya no puede absorber tantos empleados”.
Para Nou Horitzó, el impacto que pueda tener la entrada de Rumanía en la Unión Europea el pasado 1 de enero en la inmigración es todavía una incógnita. Y además, precisamente, el acceso a la UE es el otro factor que influirá en el cese de la emigración: “Supone un nuevo horizonte para nosotros”, explica Vidroiu.
“Rumanía comienza a desarrollarse y empieza a haber más oportunidades”, añade la presidenta de Nou Horitzó. Las inversiones extranjeras en sectores como la construcción y el turismo ya están dando a los rumanos “sueldos competitivos”; es decir, que permite cobrar salarios más parecidos a los de otros países europeos.
“Salir de tu país no es fácil ni agradable”, recuerda Adriana Vidroiu.
La cifra de inmigrantes procedentes de Rumanía se ha multiplicado en los últimos cuatro años. A lo largo de 2006 llegaron 22.380 rumanos a la Comunitat, o ya estaban en esta autonomía pero sin empadronarse. La cifra todavía es inferior a los 24.000 llegados en el año 2003.
Adriana Vidroiu recuerda que la migración de rumanos hacia España comenzó a despegar a partir de 2001. “En ese año, se firmó un acuerdo para no exigir el visado de turista para viajar a los países de la Unión Europea”. Este requisito, que era un anticipo para su posterior inclusión en la UE, hizo que fuera creciendo la inmigración de rumanos en España.
Otro de los motivos que facilitaron la llegada de rumanos fue la creación de empresas de transporte que abarataron el precio del viaje a España. “Un billete de ida y vuelta en autobús ahora te cuesta unos 150 euros. Antes de 2001 era mucho más caro y podía salir por unos 700”, relata la presidenta de Nou Horitzó.
Madrid es la autonomía con más rumanos (148.000). Le sigue la Comunitat, con 95.200 repartidos en las tres provincias: 41.800 en Castellón, 31.800 en Valencia y 21.600 en Alicante.
Con Madrid el principal motivo es la existencia de trabajo en el sector servicios. Al turismo y la construcción de la Comunitat se suma un segundo factor que facilita la integración.
El rumano también es un idioma procedente del latín y es “mucho más fácil para un rumano comunicarse con alguien que habla castellano y valenciano que con alguien que hable en gallego o catalán cerrado”.
El rumano y el valenciano tienen “más de 5.000 palabras iguales”. “Fum” y “foc” son dos de ellas.
Además, los inmigrantes suelen acudir a lugares en los que tienen algún familiar, amigo o conocido. Esto se aprecia con claridad en Castellón, “donde muchos proceden de la misma zona de Rumanía, la provincia de Targoviste”.
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