Viernes, 8 de junio de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

salud en el trabajo
Psicopatologías laborales (1)
Las psicopatologías laborales son las alteraciones psicológicas desencadenadas por los llamados riesgos laborales psicosociales que, según la Organización Internacional del Trabajo, son “las interacciones entre el trabajo, su medio ambiente, y las condiciones de su organización por una parte, y por otra, las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y experiencias, todo lo cual, puede influir en la salud, en el rendimiento y en la satisfacción en el trabajo”, esto es, los riesgos psicosociales están relacionados con la organización y el contenido del trabajo y con la realización de la tarea y tienen capacidad de afectar al desarrollo del trabajo o a la salud (física, psíquica o social) del trabajador.

Estas psicopatologías laborales incluyen el estrés laboral, el Mobbing o acoso psicológico en el trabajo, el síndrome de Burnout o de estar quemado, el estrés postraumático y el Karoshi.

Cada vez son más frecuentes, según la III Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo, más de 40 millones de trabajadores europeos sufren estrés, más de 3 millones violencia en el trabajo y más de 13 millones Mobbing. La exposición a este tipo de patologías puede producir estrés con daños importantes para la salud, no obstante, todavía no existe la suficiente sensibilidad ante ellos, por ejemplo, en el nuevo cuadro de enfermedades profesionales en vigor en España desde el 1 de Enero de 2007 no se contemplan.

Problema muy frecuente

La Unión Europea considera que el estrés es el segundo problema de salud laboral más frecuente, después de los trastornos musculoesqueléticos, y calcula su coste anual en Europa en torno a los 20.000 millones de euros. La Comisión europea define el estrés en el trabajo como “un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el entorno de trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación”, es decir, es una reacción del organismo ante aspectos negativos de la organización del trabajo.

En España, según la última Encuesta de Condiciones de Trabajo, elaborada por el INSHT, más de la mitad de las personas encuestadas manifestaron padecer estrés (5,6 sobre 10). Las patologías más comunes asociadas al estrés son cansancio 12,3%, alteración del sueño 12,1%, y cefaleas 10,4%. Los directivos son los que sufren un nivel de estrés más elevado con un 28,7%, seguido de los profesionales 23,6%, los que tienen estudios universitarios 21,8%, los técnicos 19,6% y los trabajadores de servicios 19%.

Pero no sólo afecta a ejecutivos o personas con mucha responsabilidad, también puede aparecer cuando la carga de trabajo sobrepasa la capacidad del trabajador, o cuando no se le proporciona suficiente trabajo y a sus compañeros sí, también aparece en trabajos repetitivos o monótonos, y en los que el ritmo de trabajo está impuesto y no se puede adaptar. Otros factores productores de estrés para el trabajador son el no tener libertad de decisión, la falta de formación para la tarea a desarrollar (como puede pasar al introducir nuevas tecnologías en un puesto de trabajo), no saber cuales son sus funciones ni lo que se espera de él y, por último, la falta de participación. Los estilos de mando autoritario o agresivo, o, al contrario, la falta de autoridad y los casos de aislamiento social o físico también desencadenan estrés.

Las características del empleo como son la precariedad del trabajo, las condiciones físicas desfavorables (ruido intenso, vibraciones o condiciones térmicas extremas), los trabajos con riesgos laborales y los trabajos nocturnos o a turnos, son, así mismo, generadoras de estrés.

Por último, señalar que hay determinados factores de la personalidad del trabajador que van a influir en la aparición de estas alteraciones, como son las personalidades dependientes, con alto grado de ansiedad o introvertidas.

Y, ¿cómo reacciona nuestro organismo ante el estrés?

En él se va producir el llamado síndrome general de adaptación que tiene tres fases. En la primera fase, llamada de alarma, ante el estímulo estresante el organismo se prepara para el combate o la huida, para lo cual se liberan sustancias como la adrenalina, que produce un aumento de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial y de la temperatura y provoca una vasodilatación de los vasos sanguíneos en los músculos.

En la segunda fase de resistencia, ante la persistencia del agente estresante se segregan otras sustancias que van a producir un aumento autocontrolado del azúcar en la sangre para aportar la energía necesaria a los músculos, al cerebro y al corazón.

Si el estímulo persiste se llega a la tercera fase llamada de agotamiento, en la que se produce una hiperestimulación, lo que puede llevar a alteraciones de la salud con síntomas físicos como dolores de cabeza, musculares, articulares, etc., alteraciones del sueño, del apetito, mala digestión, sensación de ahogo o de opresión, sudores, etc., síntomas emocionales como nerviosismo, hipersensibilidad, ansiedad, tristeza, agresividad, aislamiento, etc. y síntomas intelectuales como dificultad de concentración o de decisión.

Si esto se alarga durante mucho tiempo aparecen alteraciones de la salud irreversibles, el llamado síndrome metabólico, accidentes cardio-vasculares, depresión o ansiedad, alteraciones inmunológicas, úlceras gastrointestinales, cáncer, etc.

Como vemos las alteraciones son muy variadas y, a veces graves lo que conlleva un aumento del absentismo, de los accidentes laborales y de los problemas familiares.

En próximas semanas veremos otras psicopatologías laborales y la forma de prevenirlas.

Amelia Calot Escobar

Directora Médica de CONVASAL S.L

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS