El Valladolid B ganaba por 2-0 cuando apenas quedaban diez minutos para la conclusión del encuentro. El Mestalla estaba viviendo su particular calvario, con pie y medio con Tercera. Los castellanos habían impuesto su superioridad frente a un filial valencianista que solo mostró maneras en los primeros compases del partido. Pero un error defensivo de los locales permitió que Lombán enviase a la red lo que es un balón de oxígeno para los blanquinegros. Un solo tanto en Paterna serviría para haber logrado el sueño de la permanencia en Segunda B.
Un balón a la olla, la defensa local tira el fuera de juego tan mal que un central rival, Lombán, se queda enganchado con la zaga vallisoletana. El balón llega al valencianista, que bate a Lucas. Lo que podía haber sido un paso de gigante para la permanencia, se quedó en un simple pasito. Dentro de una semana, el duelo se reeditará en Paterna. Allí hay que marcar otro, pero es que a diez minutos del final eran necesarios tres para salvarse.
En el arranque, el Mestalla fue superior. Estaba mejor plantado y más organizado que los vallisoletanos. La presión impedía que los locales sacasen el balón cómodamente. Habitualmente lo perdían o lo rifaban en desplazamientos largos que eran siempre para que el conjunto que ayer vestía de negro. Ese control visitante no se concretó en ocasiones.
El dominio valenciano se fue diluyendo con el paso de los minutos. Ayudó a ello el primer tanto castellano. En su primera acción de peligro, el esférico llegó a Kike. El jugador blanquivioleta recorta ante la salida a la desesperada de Marrama, que impide que el media punta se pueda llevar el cuero. Mala suerte: El balón salió rebotado en la dirección de Niche, que marcó.
El tanto hizo que el filial vallisoletano se soltase. Mejoró sus prestaciones y pasó a controlar el tempo del choque. Incluso disfrutó de un par de ocasiones para haber ampliado su ventaja, pero ni Ortiz, ni Kike, rodeado de rivales, pudieron llevar la nave a buen puerto.
El inicio de la segunda mitad fue una continuación de las sensaciones con las que había finiquitado la primera parte. El Valladolid B dominaba el encuentro frente a un Mestalla que, replegado, intentaba salvar los muebles. Los locales, sin embargo, parecieron encarrilar la eliminatoria cuando Samir se sacó un pase magistral que cayó a las espaldas de los lentos centrales visitantes. Allí apareció como una locomotora Sergio García, que batió a Marrama en su desesperada salida.
A partir de ahí, el Mestalla quizás se aprovechó del conformismo del Valladolid B, que no buscó un tercer tanto que hubiera significado la resolución de la eliminatoria. Prefirió dedicarse a esperar y aguantar de la mejor manera posible las acometidas de un Mestalla que parecía no tener ideas. El fallo defensivo de los pucelanos permitió el gol que hizo del resultado un mal menor.