El Armiñana Valencia quiere escalar a la cima del fútbol sala español. Los valencianos tienen el domingo una oportunidad para volver a la División de Honor, una categoría con la que sueñan desde que la abandonó en el 2004.
Tras la victoria del sábado ante el Bilbo en el cuarto partido de la promoción de ascenso, todo se decidirá en tierras vascas el domingo a las 12.30 horas. Jugar fuera de casa será un impedimento, pero si hay algo que sobra en el Armiñana es ilusión. “Vamos con la máxima confianza y nos vemos capacitados de sobra para ganar. Nos jugamos la temporada”, afirma José Escrich, entrenador de los valencianos.
Los números logrados en la cancha vasca invitan al optimismo. En el encuentro de Liga, el Armiñana se llevó el gato al agua, como también hizo en el primer partido de la eliminatoria. En total: dos de tres.
Sin embargo, la competencia por conseguir una plaza en la máxima categoría será dura. Los antecedentes dicen eso. Todos los encuentros que el Armiñana ha disputado en el pabellón de la capital vizcaína han estado cargados de tensión hasta el final. De todas formas, el Bilbo no es lo más temido por parte de los valencianos. “Tenemos más miedo al arbitraje que al equipo”, señala Escrich. El míster se refiere al segundo partido de la eliminatoria en La Casilla de Bilbao, donde el colegiado completó una actuación muy discutida por los valencianos. “No se si tendremos fuerza en la Federación para llevar a algún árbitro y que sea neutral”, añade el entrenador.
Aunque la presente campaña comenzó con alguna duda, pronto se encontró el norte. “Llegó mucha gente nueva y hubo que adaptarla al equipo. Vinieron jugadores muy buenos y hemos dado un salto de calidad. Estamos preparados para ascender”, explica el míster valenciano, que ve al conjunto más preparado que el curso anterior.
La temporada pasada, el Armiñana cayó en la primera ronda de la promoción de ascenso ante el Comodilla, un club que procedía de la División de Honor. A pesar del mal sabor de boca que quedó, Escrich asegura que fue una campaña “buena” y que sirvió para “adquirir una experiencia que ahora puede ser útil”. La plantilla cuenta en sus filas con muchos jóvenes canteranos, y momentos así les van curtiendo.
El Armiñana quiere volver a vivir aquellos maravillos años en la máxima categoría. En la temporada 1999-2000 se produjo el último ascenso del club, cuando aún se llamaba Vijusa Valencia. Ahí comenzó la época más dorada del club, que puso su punto y final en la campaña 2003-2004 con el regreso al infierno. Durante esa etapa, los valencianos introdujeron en la vitrina una Liga y una Copa. La Liga se logró el mismo año que regresaba a la División de Honor. Pero Escrich no piensa que esta gesta pueda repetirse la próxima campaña. “Si subimos, el objetivo será la permanencia. Es una categoría muy dura y vamos a intentar hacer un equipo peleón para mantenernos”, apunta el técnico.