La declaración de parque natural de La Puebla de San Miguel culmina los años de trabajo que emprendió, para tal fin, el alcalde, Luis Alcusa junto con los vecinos que apenas rozan los noventa, aunque en verano alcanzan los cuatrocientos. ‘‘El Rincón del Rincón de Ademuz’’, como se le llama por su estratégica situación, pertenece a las villas valencianas más desconocidas y con mayor encanto.
Además de sus 6.390 hectáreas de alto valor ecológico, las sabinas milenarias de la partida de las Blancas, los frondosos bosques de pinos y tejos y el pico más alto de la Comunidad, el Calderón, de 1.836 metros, ya invita al viaje el núcleo de casas de piedra sobre piedra por tan particular arquitectura en la que destacan los ventanillos y las puertas adoveladas.
La historia del pasado se conserva excepcionalmente, dado que el archivo municipal completo que se remonta a la época de Carlos III, con sesiones de actas desde mediados del XVIII, se salvó gracias a un vecino que lo ocultó cuando comenzó la guerra civil de 1936 y se prendía fuego a cuanto contenían iglesias y municipios.
Los rótulos de las calles, tan silenciosas y limpias, remiten a un pasado como la de la Abadía, cuya casa principal ocupaba el señor cura; o la calle del Hospital, en la que practicaba su oficio el barbero sacamuelas, y donde los enfermos morían cuando nadie podía atenderles. También en ese caminar con la curiosidad a flor de piel, se descubre el lagar, los cubos donde se pisaba la uva sobre una rejilla de madera para después someterla a la tuerca que exprimía.
Todo el pueblo está conservado amorosamente; en la estancia del Ayuntamiento dedicada a las juntas, se halla la gran mesa que procede de un horno, con la fecha grabada de 1861; tabla con las huellas profundas de tanto pan amasado, generación tras generación.
Y presidiendo la plaza, la iglesia de san Miguel que comenzó a edificarse en el siglo XVI, como testimonian libros; templo con una capilla anexa del siglo XVIII; se construyó durante el reinado de Carlos III para conmemorar el nombramiento de villa, que concedió el monarca.
La Puebla de San Miguel, hoy con nuevo nombramiento: parque natural.