El 10 de abril debía estar ejecutado ya el desvío del tranvía, una obra aún sin hacer. Este argumento sirvió ayer al Ministerio de Fomento para criticar con dureza a Ferrocarrils por el retraso que acumula el nuevo acceso a Valencia por la avenida Cataluña.
El puente que servía para llegar desde la V-21 hasta el casco urbano de la ciudad está casi derribado, aunque resta una parte, justo la que discurre por encima de la plataforma de la línea 4 del tranvía.
El 23 de marzo se inició la construcción de un tramo provisional para facilitar la demolición y en unos días entrará en servicio, según confirmaron fuentes de Ferrocarrils.
¿Por qué el retraso? Fuentes gubernamentales hablaron ayer a este periódico de que la Generalitat ha decidido dar la máxima velocidad al nuevo acceso a Valencia por la autovía de Llíria, destinando todo el personal y recursos.
Además, otro parón se produjo el verano pasado, debido al Encuentro Mundial de la Familia. El Ministerio tenía planificados unos derribos que se pospusieron hasta la marcha de los miles de peregrinos que se dieron cita en la Ciudad de las Artes.
Así las cosas, en Fomento no tienen nada claro el calendario de este proyecto, arrastrado desde el anterior Gobierno. La primera piedra fue colocada en 2004, aunque luego se modificó el diseño y varios elementos del nuevo acceso.
Las mismas fuentes citaron como ejemplo la torre mirador, de 32 metros de altura y sin duda lo más atractivo desde el punto de vista arquitectónico. El trazado de la línea 4 discurre por la zona donde debe levantarse este hito.
En síntesis, el acceso incluirá una gran rotonda, la citada torre mirador (visitable), una fuente y dos túneles. El primero para conectar la V-21 con la avenida Cataluña y el segundo para facilitar el paso entre la autovía y la calle Clariano.
En Ferrocarrils indicaron que en las primeras reuniones con los representantes de Fomento, estos estaban dispuestos a interrumpir el servicio de tranvía durante las obras del acceso.
“Aunque el Ayuntamiento puso la mayor voluntad, incluso con autobuses de la EMT para transbordos, la realidad es que el servicio debía mantenerse, por lo que la única opción era el desvío provisional”, añadieron las mismas fuentes.
El motivo de esto último es que la vía afectada también conduce a las cocheras de Ferrocarrils en la avenida de los Naranjos. En los últimos dos meses se ha construido el desvío, que a pesar de ser una obra de apenas un millón de euros “lleva elementos como la señalización y otras complicaciones de obra”.
“Si en unos días acaban las obras de Ferrocarrils, entonces procederemos a la demolición.” De momento se ha ejecutado la infraestructura de una parte del túnel principal, así como el que discurre por la calle Clariano. El acceso servirá, cuando se inaugure, para distribuir el tráfico de la ronda norte, la V-21, la avenida Cataluña y Primado Reig.
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