Domingo, 13 de mayo de 2007
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Valencia
Valencia, en las portadas de todo el mundo
La Copa América ha relanzado el nombre de nuestra ciudad en los cinco continentes. Valencia, conocida por su gran cambio, la arquitectura de Calatrava y sus fiestas, incrementa las menciones gracias a la competición de vela
La Copa América ha relanzado el nombre de nuestra ciudad en los cinco continentes. Valencia, conocida por su gran cambio, la arquitectura de Calatrava y sus fiestas, incrementa las menciones gracias a la competición de vela
Quizá todo empezó cuando el “The Wall Street Europe” escribió que “Valencia se está construyendo a sí misma como una meca del turismo”. O quizá ocurrió bastante antes: lo bien cierto es que el nombre de Valencia, su extraordinario cambio, anda desde hace años en la prensa del mundo y que la Copa América ha sido el martillo que ha remachado un clavo: un millón de turistas, 20.000 reportajes y noticias sobre la ciudad, 2.000 millones de espectadores. Las cifras que los organismos oficiales, junta a la propia ACM, están barajando, marean. Aunque lo que importa es el concepto: y Valencia, para la prensa universal, es una ciudad que ya cuenta entre las primeras de Europa. Una ciudad donde pasan cosas que no hay que perderse.

“Después de haberse convertido en la vanguardia del planeta con las estructuras futuristas diseñadas por Santiago Calatrava para la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia no se ha parado. Y continúa reinventándose en espera del 2007”. Lo escribió en OF Metrópoli, una prestigiosa revista de diseño italiana, Cristina Molteni. Pero antes de 2006 habían escrito cosas parecidas muchos periodistas que han pasado por Valencia y han publicado docenas y docenas de reportajes sin que en Valencia nos hayamos enterado. Casi. Solo Turismo Valencia Convention Bureau ha acompañado a unos 400 informadores de todo el mundo en su trabajo de conocer la ciudad y moverse en ella; otros cientos han venido por su cuenta, a descubrir la ciudad. Pero gracias a ese flujo, que empezó a finales de los noventa, Valencia es hoy una ciudad conocida y valorada.

Lo de una ciudad que se quería construir como meca del turismo fue publicado muy pronto, en 1999, cuando apenas se acababa de estrenar el Hemisfèric y el palacio de Congresos. Pero hay diarios que olfatean los cambios de tendencia y el nacimiento de lugares de inversión y desarrollo, y la edición europea de “The Wall Street Journal” es uno de ellos. Pero poco después fue “The Observer Magazine” el que, en el verano de 2000, hablaba en un reportaje de aspirar al cielo a propósito de las cristaleras del Museo Príncipe Felipe que colocó en portada de su suplemento semanal. La Copa América estaba lejos aún. Pero la ciudad estaba despuntando ante unos reporteros que hablaban tanto de “Pasiones ardientes” como de “Valencia la ambiciosa” o “La radiante”. Y que se maravillaban ante una ciudad, antes desconocida, que despertaba.

En muchos casos, al revés de lo que aquí ocurre, en Europa se ha hecho periodismo sobre Valencia para señalar a las autoridades de los propios países dónde había un ejemplo de explotación de recursos y de innovación urbana digno de ser seguido. En ese sentido, el Oceanográfico, tanto o más que el Museo de las Ciencias y el Hemisfèric, se ha llevado la palma de las fascinaciones valencianas. Los acuarios, la paz de las profundidades, la ondulante visera del restaurante diseñada por Félix Candela, son conocidas en el mundo gracias a periodistas italianos, franceses, americanos y alemanes que han hablado sobre ellas.

Cuando “Focus”, la revista alemana, habló de las “Nuevas catedrales de la cultura europea”, incluyó a doble página una panorámica de la Ciudad de las Ciencias. Y ha habido revista que ha hablado de “Quatro salti in paella” o ha titulado “From paella to pórticos”, titulares no fáciles de descifrar. Con las imágenes de Valencia se ha obtenido en la prensa internacional el efecto sorprendente de unir el círculo de la plaza Redonda y el del restaurante del Oceanográfico; o el de emparejar las almenas de la Lonja con los pinchos del Museo Príncipe Felipe. Por audacia, hasta se ha hecho la mayor: titular “La ciudad de las dos Copas” y caer en el atrevimiento de unir el Santo Cáliz y la Copa América. Pero es el resultado, chocante o afortunado, del paso por Valencia de cientos de informadores y reporteros que han llegado para contar qué hay de interesante aquí.

“The Times”, “The Zeit” “The Boston Globe”, “The New York Times”, “The Chicago Tribune”, “Le Monde”, “La Tribune de Genéve”, “Asahi Shimbun”, “Die Welt”, “La Nación”, “Los Angeles Times”, “The International Herald Tribune”, “Le Figaro” se han ocupado de Valencia en los últimos años más de una vez. En todo caso, por Valencia han pasado todos: los diarios más sensacionalistas y los más tradicionales; la prensa económica y la deportiva; las más sofisticadas revistas de moda y viajes y las de vida lujosa, diseño e interiorismo. Con ellas, las publicaciones profesionales de arquitectura, decoración, paisajismo, mueble y últimas tendencias.

Atracción Calatrava
Vinieron atraídos por Calatrava, de eso no hay duda. De cada diez reportajes nueve hablaban del asombroso trabajo del arquitecto de Benimámet. Una revista brasileña –”Quem acontece”-- envió a uno de los mejores arquitectos del país a contar la fascinación de Valencia y el muchacho acabó posando en el paseo marítimo fotografiándose abrazado a una columna de la Lonja. Con Valencia la prensa inglesa ha hecho concursos, regalando estancias de fin de semana en la ciudad y ha llegado a formular encuestas entre expertos para que decidieran si Valencia había desbancado ya a Barcelona o no como atractivo. Hasta han salido reportajes sobre la limpieza de cristales en la Ciudad de las Ciencias.

Otros medios informativos más serenos –alemanes, norteamericanos, suizos—se han ocupado de Valencia más reposadamente. Pero en todo caso, siempre lo han hecho con sus consagrados modelos de páginas de viajes donde se analiza lo antiguo y lo moderno, los cambios de la ciudad y sus valores conceptuales, con el complemento de la gastronomía y una recomendación de hoteles y restaurantes. Muy pocas veces se ha escrito de la fascinación de lo nuevo sin situar en el espacio y el tiempo la ciudad que se está explicando: de modo que, con frecuencia, la ciudad de Calatrava aparece junto a la Lonja y el Mercado, el Tribunal de las Aguas y las Fallas. “La Nación”, de Buenos Aires, tituló “Todos los encantos hechos ciudad” y la revista “Spain”, editada en Francia, nos llamó “Primera entre iguales”.

“Time Magazine” la revista semanal de análisis más prestigiosa del mundo, tiene toda su colección abierta a consulta. Poner las palabras “Valencia, Spain” en su buscador da un resultado curioso: junto a los reportajes sobre los bombardeos de la Guerra Civil publicados en 1938 están los de la actual transformación de la ciudad. Y en medio de uno y otro escenario, un sensible bache en el que escribió escasamente de una lejana ciudad española. Hace unas semanas, Geoff Pingree escribió en “Time” sobre “La gran apuesta de Valencia” a propósito de la temporada de ópera del Palau de les Arts. Solo para el reciente estreno de “El Oro del Rin” han venido desde Alemania a Valencia veinte periodistas especializados en ópera.

Cuando el prestigioso “The Economist” quiso hablar de política española y abordar el asunto de una hipotética nueva transición, eligió como metáfora fotográfica uno de los conos blancos de Calatrava. En el año 2004, un especial de “Paris Match” dedicado a España escribió que “Valencia toma la delantera”. Pero la revista de Air France ya había escrito “Valence: nouvelle star espagnole”. La francesa “Grandes Reportajes”, en mayo de 2006, tituló que Valencia era “Le laboratoire du futur”. Y “Travel”, revista británica de viajes, tituló “Valencia, la ciudad de la que todo el mundo habla”. Hasta la respetada revista británica que se especializa en viajes de gays y lesbianas, se ha ocupado a fondo de Valencia, donde una pareja de muchachos se mostraban felices de la vida serena en el centro histórico de la ciudad. Las publicaciones de turismo han dedicado a Valencia tanto espacio como las de economía y negocios : porque había que dar noticia de un valor turístico emergente que se llamaba Valencia.

En los archivos de la Ciudad de las Ciencias, de Turismo Valencia Convention Bureau, del Ayuntamiento y ACM hay cientos de ejemplos guardados. La popular revista “Vogue” en versión inglesa encontró “15 reasons for to go to Valencia”. Unos hablaron de la explosión valenciana y de la vanguardia de la ciudad. Y “Panorama Travel” tituló en 2004 “Giardino nel fiume” para hablar de Calatravas una vez más.

La Copa América
Desde el año 2004, la Copa América ha contribuido a extender y remachar el cambio de concepto que se tiene en el mundo sobe Valencia. La prensa europea, pero también la americana y la de Australia y Nuevas Zelanda, comenzaron a hablar de Valencia, a situarla en el mundo.

Ningún periodista comete el error de hablar de un evento deportivo sin situar su marco. Valencia, su cambio, sus tradiciones, sus comidas, recibieron nuevo aire en la prensa mundial. Y cada periodista que venía a la ciudad se asombraba ahora, además de Calatrava, de los proyectos de transformación del puerto y del nacimiento de numerosos hoteles.

Los servicios de “clipping” envían a cada cliente lo que pide. ACM tiene cientos de páginas y referencias, docenas de revistas y diarios en los que se habla de Valencia y la Copa América. Turismo Valencia tiene archivadas y catalogadas miles de referencias y desde hace años edita una publicación interna – “Valencia en Portada”—donde informa a los miembros de su patronato de lo que se está hablando de Valencia por el mundo. La Copa América, desde luego, incrementó reportajes y noticias. Turismo Valencia, cuando ACM emprendió giras de promoción europeas de los eventos de vela, acompañó el recorrido e hizo otros circuitos europeos de promoción.

No es difícil encontrar reportajes sobre Valencia escritos en griego y en ruso; los archivos locales guardan páginas indescifrables en hindú, chino o japonés donde son las ilustraciones las que definen de qué se está hablando. Pero desde que Valencia fue sede de la Copa América, comenzaron a desfilar nuevos periodistas especializados en viajes e informadores de turismo. Y muy pronto llegaron los reporteros de la vela, que a su vez hablaron de Valencia, su animación, su cambio, su clima, su gastronomía y el peculiar modo de vida de sus gentes.

Las lujosas revistas de yates, náutica, regatas y navegación se ocuparon de forma creciente de la Copa América y empezaron a dar noticia de la transformación del puerto. Asunto del que se ocuparon también las numerosas y lujosas revistas de decoración y diseño, interesadas antes por Calatrava y ahora por el nuevo canal, y por Chipperfield y su “Veles e Vents”.

Por otra parte, en un mundo de viajes rápidos y contratación de billetes por Internet, la información en la red es sustancial. Los datos que hay sobre Valencia en la red son un océano, empezando por la magnífica página de Turismo Valencia Convention Bureau, que dirige José Salinas. Con todo, el ejercicio más estimulante consiste en entrar en las hemerotecas de los principales periódicos del mundo y situar en sus buscadores la palabra Valencia.: el resultado maravilla.

 
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