45 minutos con... maría luisa huidobro, presidenta del operador del mercado eléctrico omel
“Trabajar en la Administración tiene su atractivo”
esta técnico comercial del estado abandonó la dirección general de la energía para iniciar una nueva andadura: presidir el operador del mercado eléctrico español
esta técnico comercial del estado abandonó la dirección general de la energía para iniciar una nueva andadura: presidir el operador del mercado eléctrico español
redacción
“Me tiré casi todo el colegio no sabiendo muy bien qué era exactamente lo que quería hacer. Iba cambiando de idea: me gustaba la Geología, la Economía, las Matemáticas también; no sabía si estudiar una Ingeniería...” Finalmente, María Luisa Huidobro se decantó por la Economía. Al acabar la carrera consigue sus primeras prácticas en Finlandia, en una empresa filial de Electrolux. “Fue muy interesante:
fabricaban túneles de lavado de vehículos y exportaban la gran mayoría de la producción”. Y es que esta profesional brillante, que ríe de forma contagiosa todo el rato, se entusiasma con temas que sólo unos pocos elegidos consideran apasionantes.
De vuelta a España, Huidobro da clases en ICADE de Teoría Económica, Microeconomía y Comercio Internacional, sin apartarse del que entonces era su principal objetivo: “Yo tenía la idea de trabajar en el sector público y comencé a preparar las oposiciones para ser Técnico Comercial del Estado”.
Con apenas 25 años aprueba los exámenes y hoy ríe mientras recuerda las sensaciones de entonces: “Me pareció que podía haber aprobado antes, aunque ahora ya lo veo de otra forma. Lo encontré muy entretenido. El programa estaba muy bien y, aunque había cierta tensión en los exámenes, también tenían su atractivo...”
La administración
Eran tiempos de apertura, en los que España se acababa de incorporar a la entonces Comunidad Económica Europea y se estaban sentando las bases para la liberalización de muchos sectores de la economía. “Me lo pasé muy bien porque, aunque había cosas rutinarias, también llegaba información de operaciones, de empresas, de relaciones con el exterior, muy interesantes”.
En este momento le surgen dos oportunidades en el Ministerio de Industria: una en el ámbito de la Tecnología y otra, en el de la Energía. Tras algunas dudas elige el segundo y se incorpora como jefe del Gabinete Técnico de la Secretaría General de la Energía. Comienza su vinculación con este mundo, del que ya no se separará. “Tuve ocasión de vivir la primera andadura del marco legal y estable del sector eléctrico, la liberalización del sector del petróleo...”. El paro y la inflación azotaban Europa y el resto del mundo; “era una época complicada que en España se vivió con especial dureza”.
Tras unos años en este destino, vuelve al mundo de la Industria como jefe del Gabinete Técnico del subsecretario, donde tiene la oportunidad de entrar en contacto con el mundo aeronaútico. “Estuve en el comité intergubernamental de Airbus y en el de la Industria ligada al medio ambiente, posteriormente”. En ese momento, le ofrecen un puesto en la cúspide: la Dirección General de Energía. Tampoco aquí lo iba a tener fácil: nada más llegar vive el inicio de la primera Crisis del Golfo y el posible desabastecimiento de petróleo. “Iba a cogerme unos días de vacaciones y luego estudiar unos expedientes de energía nuclear, pero tal y como estaban las cosas tuve que decir: “¿Hay alguien que veranee cerca? ¿Podéis venir, por favor?””. Pese a todo, guarda recuerdos muy gratos de aquella época en la que se liberaliza el sector de hidrocarburo y se sientan las bases de la red de los gaseoductos y de sus conexiones internacionales y se inicia la regulación legal del sector eléctrico. Como directora general de Energía estuvo siete años en los que se produjo la negociación y aprobación de las primeras directivas del mercado interior del gas y la electricidad y la aprobación de una nueva Ley del Sector Eléctrico.
En este momento, la empresa llama a su puerta. “El trabajo en la Administración tiene su atractivo, pero era una propuesta... Era crear una empresa de la nada, en muy poco tiempo. Se trataba de una compañía que tenía que ser privada, pero que en su momento era pública y filial de Red Eléctrica”. En tres meses, el operador del mercado eléctrico es una realidad y la entonces arriesgada apuesta por Internet, un éxito. Huidobro resume aquella frenética actividad en cinco palabras: “...y bueno, montamos el mercado”.
Hoy, los desafíos se multiplican. “El reto de administrar un mercado regulado es llevar a cabo una gestión privada eficiente de algo que, en realidad, es un servicio de interés general”. En ello está sin perder la fe ni la sonrisa: “Vamos a ver si la Administración quiere que esto se realice”.