Los movimientos de expansión realizados en los últimos años por el Grupo Cinesa cumplen las líneas maestras de una estrategia de crecimiento propia de un mercado maduro. Estos movimientos no nos deben hacer olvidar los enormes retos que el negocio de la exhibición cinematográfica afronta mundialmente. Estas actuaciones de adquisición son significativas también en otros jugadores que compiten con Cinesa. Este sector se ve obligado a soportar una fuerte carga regulatoria, sufre una enorme dependencia frente a sus proveedores y necesita afrontar ingentes inversiones en la adquisición y acondicionamiento de sus inmuebles. Todo ello en un mercado que indica que el ritmo de crecimiento de sus ingresos no experimentará mejoras en el medio plazo.
Existen dos factores que pueden ser decisivos en la mejora de la rentabilidad de este mercado a través de movimientos de concentración como los realizados por el grupo. En primer lugar, mediante la generación de ciertas economías de escala en las operaciones auxiliares a la explotación principal. Entre ellas es de destacar la venta de bebidas y palomitas en las salas que, lejos de ser accesoria, supone porcentajes de ingresos, en algunos casos, superiores a los de las propias entradas. La renegociación con los proveedores de estos artículos y las mejoras en la cadena de distribución y almacenaje interno, abren notables posibilidades de ahorro de costes. En segundo lugar, la llegada de la exhibición cinematográfica digital, cuya implantación se hará efectiva en los próximos años, se presenta como la oportunidad más clara de mejora de rentabilidad que se ha producido en el sector en toda su historia. La puesta en marcha de sistemas de proyección digital permitirá ahorros en la distribución y gestión de los materiales y abrirá las puertas a nuevas formas de explotación de las salas hasta ahora no permitidas por la atadura al material químico en la exhibición.
Estas nuevas oportunidades se harán efectivas en mayor medida en aquellos exhibidores que estén posicionados en los centros de ocio punteros —donde tras su proceso de expansión Cinesa tiene sus salas— y en aquellos cuya gestión unificada permita crear centros de distribución digital, ya sean propios o compartidos con otros operadores, pues el modelo está aún por definir y negociar.