Si ha habido un valenciano que ha dejado una honda huella en la Iglesia española del siglo XX no ha sido otro que Vicente Enrique y Tarancón, el cardenal que encendió con su defensa pública de la democracia la mascletà de la transición política. El cardenal ha sido profeta en su patria chica, Burriana, y un hombre querido y admirado en toda la Comunitat.
Burriana, su pueblo, para conmemorar el centenario del nacimiento del ilustre cardenal ha celebrado una jornada simposio titulada
El Cardenal del cambio. Homenaje a Vicente Enrique y Tarancón
, en la que participó el hispanista británico Paul Preston.
El también historiador destacó el pasado viernes el papel conciliador del cardenal burrianense. El británico Preston contrapuso la figura de Tarancón frente a los actuales dirigentes de la Conferencia Episcopal. “La Iglesia debe hacer todo lo posible por unir y no dividir a su pueblo”, por lo que “no estaría mal que hubiera un parangón con la figura del cardenal Vicente Enrique Tarancón para el siglo XXI”.
El alcalde de Burriana, Alfonso Ferrada, que estuvo acompañado por el británico y por el director general del Libro y Bibliotecas de la Generalitat Valenciana, Vicente Navarro de Luján, resaltó la admiración y el cariño que los burrianenses han rendido siempre a Tarancón. El alcalde recordó que fue nombrado hijo predilecto de Burriana en los años 50 y que en 1980 se le entregó de la Medalla de Oro de la ciudad.
“Su papel es clave para comprender la transición pacífica y ordenada como la de los años 70, ya que entendió que la Iglesia no puede ser instrumento de conflicto o elemento de tensión social, sino que ha de actuar como el engranaje para facilitar el tránsito político”, dijo Vicente Navarro de Luján en tono de admiración.
El padre José María Martín Patino, el doctor Julián Casanova o el doctor Juan María Laboa también pronunciaron conferencias sobre el cardenal Tarancón.