Los expertos en violencia contra la mujer coinciden en que la mejor manera de combatir la violencia doméstica llegará mediante la educación de los niños. Evitar frases, ya frecuentes entre los más pequeños, como “le pegué porque ella me provocó” o “porque se lo merecía” es uno de los principales objetivos del juego
¡Resolviendo conflictos... bien!
La empresa valenciana Falomir lanzará en las próximas semanas este juego educativo de mesa.
“Detectamos un aumento de situaciones, en las que, desde muy pequeños, los niños resuelven sus conflictos de forma no reflexiva”, argumentó ayer Mar Sánchez Marchori, pedagoga y creadora del juego.
¡Resolviendo conflictos... bien! No a la violencia
es un juego de recorrido por casillas. El tablero tiene forma de paloma y los niños van respondiendo a tarjetas con “verdadero o falso”, “elige alternativa” o contestando a preguntas aleatorias. Por ejemplo: “Si un compañero te pega tienes que...” Las opciones son del tipo: “insultarle, hablar con él, pegarle, perdonarle...”
Está pensado para niños de 6 a 12 años y especialmente para jugar con algún familiar. “Se va a aprovechar mucho mejor si se está con adulto o con alguien joven”, apuntó Mar Sánchez.
El director comercial de Falomir, José María Castellano, apostilló que, hoy en día, “el principal peligro es el que permite al niño jugar solo”, en una velada alusión a los videojuegos y, en especial, a los de contenidos violentos. “Por el bien de la sociedad, que el juego sea un éxito”, destacó Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios.
Formar jugando
Falomir comercializará este producto en su línea de comercio justo y de “formar jugando”. En ella ya encajaba un juego sobre
La Mesa y los buenos modales
, que es demandado por colegios y universidades. Inicialmente se fabricarán 5.000 unidades, pero la aspiración de la empresa sería repetir el éxito del Sudoku, del que se vendieron 100.000 unidades.
La prevención de la violencia doméstica o de cualquier otro tipo se fomenta a través de múltiples estrategias: de forma indirecta fomentando la corresponsabilidad de ambos sexos y de respeto a los demás.
Y de manera directa: concienciando sobre cómo se tiene que actuar y aportando las habilidades necesarias para resolver conflictos, para evitar esas frases de “me provocó”.
Por otra parte, el juego inculca “conductas de diálogo y de reflexión ante problemas”. También refuerza pensamientos de autocontrol, algo muy importante en la formación del carácter “porque controla impulsos como la ira”, manifestó finalmente Sánchez.
Además de todo ello, anima a pensar sobre el respeto y la tolerancia, porque según ha comprobado Sánchez, los niños se creen “con derecho de decirle a un compañero que está gordo” o a insultar, chillar o incluso enfadarse.
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