Los inquilinos del edificio Veles e Vents del puerto, destinado a personajes vips e invitados de los equipos y la organización, se llevaron un buen susto ayer por la mañana.
Tal y como informaron fuentes del Consorcio Valencia 2007, encargado de las obras del inmueble, se produjo una inundación en la planta baja como consecuencia de la rotura de una tubería.
Debido a las ráfagas de lluvia que arreciaron sobre la ciudad durante la noche del sábado, se produjo una entrada en carga en la bajante. “Quiere decir que la tubería no ha podido desalojar todo el agua que contenía”, explicaron las citadas fuentes. Esto causó la rotura de la conducción por un exceso de presión y “la pequeña inundación”.
El incidente quedó solucionado a media mañana, tras desalojarse el agua de la planta baja, permitiendo que el edificio retomara su actividad normal.
La planta baja del Veles e Vents sirve de acceso a las dos superiores. En ella está la recepción para los invitados y alberga un conocido restaurante donde se ofrece cocina mediterránea.
La primera planta del inmueble nació con vocación pública y es la única a la que pueden acceder los visitantes sin ningún tipo de autorización. Está conectada al parque norte mediante un desnivel y una pasarela de 80 metros.
En la segunda planta se sitúan las dependencias de ACM, empresa suiza organizadora de la Copa América, las del Consorcio Valencia 2007, y las de los equipos. El acceso es restringido. La tercera planta alberga un restaurante que abastece a las dependencias vip.
El edificio fue objeto de polémica el año pasado, cuando el arquitecto inglés David Chipperfield comentó en una conversación informal con estudiantes de Barcelona que el edificio, por las prisas, era una “porquería”, empleando el término inglés
rubbish
. El arquitecto explicó más tarde que sus comentarios se habían traducido de forma errónea y que hacía referencia a la premura con la que se habían llevado a cabo los trabajos, no al acabado.
El inmueble entró en funcionamiento durante los actos de 2006, aunque tras las pruebas se cerró de nuevo para culminar el interior de las últimas plantas, para colocar la pasarela y para mejorar algunos detalles exteriores.
Se trata de un inmueble de diseño horizontal. La idea era crear una serie de terrazas privilegiadas para poder contemplar la salida de los barcos hacia los campos de regatas. Los tres pisos y la planta baja se construyeron en un tiempo récord, empleando turnos de 24 horas.