Morir matando. Eso es lo que ha ocurrido en el seno del grupo municipal del Partido Popular (PP) de Dénia representado por los cinco concejales, Ana Kringe, Vicente Chelet, Quique Sastre, Antonio Bertó y Jaime Llácer. Las continuas divergencias y enfrentamientos entre los sectores zaplanista y campista se siguen produciendo hasta el final de la legislatura.
El nuevo episodio de esta batalla dentro del PP de Dénia lo protagonizaron ayer los campistas, Quique Sastre y Antonio Bertó, que lograron el apoyo del edil Jaime Llácer, hasta ahora inseparable de Kringe y Chelet, pero que ha quedado apartado de la candidatura popular para las elecciones, pese a que se le ofrecieron dos puestos: candidato por La Xara o el número 8 en Dénia.
Los tres decidieron ayer retirar cualquier responsabilidad en las comisiones informativas y consejos municipales a la diputada provincial, concejala y candidata a la Alcaldía de Dénia, Ana Kringe, y el también edil y número dos de la lista del PP, Vicente Chelet.
De esta forma, Kringe deja de ser la portavoz del grupo municipal popular del Consistorio de Dénia, también se queda sin estar en los distintos consejos municipales. Lo mismo ocurre con Vicente Chelet.
Los campistas presentaron ayer en el registro de entrada del Consistorio un escrito en la que informan a la alcaldesa de los nuevos representantes del grupo municipal popular en las comisiones informativas y consejos municipales. En el documento también se solicita a la primera edil, Paqui Viciano, el cese inmediato y posterior cambio de la secretaria del grupo municipal del PP, María Suárez, que será sustituida por Ana Vanessa Bataller.
El concejal Quique Sastre comentó que la decisión tomada obedece a ‘‘la pérdida de confianza tanto en ellos, además, como la hasta ayer portavoz del Partido Popular, Ana Kringe, no habla ni ejerce como tal en los plenos, creemos que no tiene sentido que siga desempeñando este cargo, pues por el bien del partido necesitamos a alguien que hable y defienda la postura del PP en cualquier asunto municipal’’.
La iniciativa emprendida ahora no es nueva pues cuando Jaime Llácer tomó posesión de su cargo de concejal, tras la dimisión de Arturo Ordovás, ya hubo una remodelación parcial en el grupo municipal popular, que afectó a Bertó y a Sastre.
El 5 de enero de 2007 y después de que los dos ediles díscolos abandonarán un pleno, la ejecutiva local, que preside Ana Kringe, decidió retirar todas la competencias municipales a Bertó y Sastre por ‘‘pérdida de confianza’’ en su trabajo. Además de solicitarles que dejasen su acta de concejal y abandonar en el partido. Algo a lo que ambos ediles se negaron.
Ahora, han sido los concejales díscolos y Jaime Llácer quienes han hecho lo mismo.