No todos los menores de treinta años que siguen viviendo con sus padres lo hacen por comodidad. Las dificultades para encontrar vivienda y el desempleo entre los jóvenes forman un cóctel incompatible con la emancipación. Así lo asegura el Consell de la Joventut de València en su último informe.
Los datos aportados son claros. El documento afirma que en 2007 el precio medio de una vivienda de 90 metros cuadrados en Valencia alcanza los 349.000 euros. Estos números obligan a los jóvenes valencianos que deseen emanciparse a comprometer hasta 649 euros al mes, lo que supone alrededor del 83% de su salario neto.
Este dato explica las tasas de emancipación en España durante el último semestre de 2005. Un 15,9% de los jóvenes de entre 25 y 29 años, el 4,9% de entre 18 y 24, y el 48,9% de los menores de 35 años.
Por ello el informe del CJV destaca que las medidas más importantes que los jóvenes demandan a las administraciones públicas están encabezadas por las referidas a la vivienda, con un 72,8%. Tras ellas figuran las acciones para apoyar la contratación de jóvenes (61,4%).
Y es que, junto a la vivienda, el colectivo señala el desempleo como otro problema clave que impide al joven emanciparse antes de los 30.
El informe revela que el 31,9% de los jóvenes de la Comunitat Valenciana que trabajan lo hacen por medio de un contrato temporal. Y el 24% de estos no superan el año de duración.
Tasas de desempleo
En la ciudad de Valencia, las tasas de desempleo sobrepasan el 81% en los jóvenes entre 16 y 19 años y llega al 56% en la franja de edad comprendida entre los 20 y los 24.
La inestabilidad y la cuantía del salario percibido juegan también un papel fundamental para tomar la decisión de vivir de forma independiente.
Sobre los niveles salariales de los jóvenes, su sueldo neto a finales de 2003 era de 784,7 euros –las mujeres jóvenes ganan un 27% menos que los hombres–. El Instituto Nacional de Estadística situó el salario mínimo de ese mismo año en 1.600 euros al mes.
El Consell de la Joventut de València alerta de que esta situación incide en los jóvenes de hoy, que tienen una cultura emancipadora “tradicional, tardía y ligada a la creación de núcleos familiares establecidos”.
El documento también destaca un nuevo fenómeno ligado al incremento de la población con estudios universitarios de larga duración. Algunos jóvenes sí que abandonan el hogar familiar para acceder a una vivienda compartida y temporal mientras estudian en otra ciudad.
Pero, según el estudio, este proceso impide “una emancipación completa porque el joven sale de cada pero sin obtener una indepencia social ni económica totales”. El informe evidencia que existen otras “concepciones emancipadoras”, al señalar que el porcentaje de inmigrantes de entre 25 y 34 años que viven alquiladas asciende al 65,78%.
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