No todo es positivo en este arranque de la legendaria competición náutica. Algunos de los periodistas enviados especiales a Valencia, mayoritariamente de nacionalidad inglesa, se han quejado en sus respectivos medios de comunicación este fin de semana de la inseguridad que se viven en los alrededores del puerto de Valencia.
Dicen que a familiares de los regatistas les han robado en las calles cercanas a la dársena; que en las bases han desaparecido ordenadores y uno de ellos hasta ha vivido en primera persona el hurto. Recientemente le robaron en su coche con la táctica de decirle que había pinchado y, al bajar del vehículo, quitarle todos los enseres que había depositado en el asiento del acompañante.
En la dársena también hay una especial psicosis por el temor a ser víctima del hurto de bicicletas, que constituyen el medio de locomoción mayoritariamente usado por los miembros de la familia de la Copa América.
De paso, también llueven abundantes críticas alusivas a que en la ciudad lo que predomina en estos momentos es el mal olor procedente de las alcantarillas y que las calles están muy sucias.