Los italianos, al menos los del Luna Rossa, han pegado primero. Son unos maestros llamando la atención. Aunque también cuenta, y mucho, tener a Prada detrás. En poco más de doce horas han paseado a una legión de famosos por media Valencia. El domingo por la noche montarón una fiesta de alto copete en el edificio modernista del mercado central. Fue una noche de tiros largos. Pero no cesó ahí el
famoseo
. A la mañana siguiente, ayer, desembarcaron en la base del desafío de
Patrizio Bertelli
.
Los curiosos formaron un pasillo a la puerta del edificio del Luna Rossa en la dársena para ver desfilar a rostros populares. Los más privilegiados, aquellos que tenían verdadero interés por la Copa América, además, se encontraron con la posibilidad de subirse a los veleros tecnológicamente más avanzados del mundo. Pero la fiesta fue incompleta. El viento les birló la aventura.
Lo peor de todo fue la espera. Los barcos se tiraron toda la mañana esperando que un soplo de aire que anunciara el inicio de la acción. Pero a las cinco de la tarde se confirmaron los peores augurios: se suspendieron las regatas.
En la popa de los copa américa, el lugar reservado para el tripulante 18, el invitado, se desesperaban los elegidos. Así sucedió con
Helen Clark
, la primera ministra de Nueva Zelanda, que estaba a bordo del NZL-92; la top-model alemana
Tatjana Patitz
, en el BMW Oracle; el actor estadounidense
Ashton Kutcher
, en el Luna Rossa, el sindicato que, en su afán por llamar la atención de otro sector de la prensa, también iba a contar como invitada con la actriz
Chloe Sevigny
. La nómina de personajes conocidos instalados en la popa de los barcos la completó
Marco Bortolami
, el capitán de la selección italiana de rugby.
Pero el verdadero sarao estaba en la terraza de la base del equipo de Prada. Allí se encontraba el principal reclamo de la fiesta de la noche anterior, la actriz
Demi Moore
, que esperó bajo el sol el regreso de su marido, Ashton Kutcher, quien se llevó una sorpresa al ver a la tripulación de un barco de la Copa América. “Es un deporte mucho más físico de lo que pensaba”, explicó el dramaturgo, quien agradeció que le dejaran “jugar” durante la larga espera. Él, como todos los invitados, quedó seducido por el trato de Prada. “Son unos anfitriones estupendos, muy hospitalarios”, comentó Kutcher.
El hijo de otro destacado del celuloide como Anthony Quinn,
Lorenzo Quinn
, se llevó una sorpresa descomunal al salir del edificio y encontrarse con un sonoro aplauso del público.
Siendo Prada el anfitrión, era de esperar que muchos de sus invitados tuvieran un vínculo con la moda. Como es el caso de
Inés Sastre
,
Paola Dominguín
,
Elena Benarroch
,
Antonia Dell’Atte
o
Jose Toledo
, que estuvo con su marido,
Cristóbal Martínez Bordiu
.
Los invitados disfrutaron de la soleada mañana en la terraza de la base italiana, atiborrada de gente. De mirones y de los que se dejan ver. Como el archiconocido
Pocholo
o
Chábeli
, quienes coincidieron en el almuerzo con la
Condesa de Romanones
, el torero
Rafi Camino,
el ex tenista y capitán del equipo español de Copa Davis,
Emilio Sánchez Vicario, David Bustamante
y su esposa,
Paula Echeverría,
y
Blanca Suelves
, inseparable de
Joannes Osorio
.