‘‘No wind, no race’’, reza una de las máximas de la vela, una de esas frases que salen de la boca de los regatistas para tomarse con filosofía lo que pasa cuando se depende de las condiciones meteorológicas.
Lo que para la calle es una especie de trauma nacional –¿Qué pensarán de nosotros?, ¿cómo no va a haber regatas?, se pregunta la gente–, para los regatistas es algo tan habitual como izar una vela.
Lo que ocurre es que la suspensión de ayer llegó en la jornada de apertura de la Louis Vuitton Cup en Valencia. Tras tres años y medio esperando el momento, tras más de mil días imaginando lo que iba a pasar, va y de repente Valencia deja sin viento a su campo de regatas. Todos para casa. Vientos de una intensidad máxima de cuatro o cinco nudos. Insuficientes.
Pero lo dicho, el ‘‘no wind, no race’’ es algo tan habitual para los protagonistas de este deporte-negocio que no supone ninguna merma en la imagen que se tiene del campo de regatas de Valencia. Al revés, cuanto más se sabe de este deporte, más se disculpan las circunstancias.
Por ejemplo, en la Copa América 2002-03, en Auckland, de los cuatro primeros inicios de competición, no se pudo estrenar ningún evento en su día. Tanto el primer round robin como el segundo, los cuartos de final de la Louis Vuitton y las semifinales tuvieron que posponerse un día debido al exceso de viento.
Valencia disfrutó de su primer día de primavera en todo el mes de abril. Los anteriores quince fueron lluviosos, fríos, pero con viento, aunque poco estable. Ayer todo cambió y la borrasca perenne dejó paso a un día claro y sin nubes. Así que la única opción que le quedaba a la regata para poder existir era que entrara la brisa térmica. Los vientos no superaban los tres nudos de velocidad, totalmente cortos para las pretensiones de estos veleros.
Y la opción de la brisa térmica tampoco se produjo, porque para que este viento se levante la tierra se debe calentar y, aunque ayer hizo un poco de calor, no fue suficiente para, primero, secar toda la humedad existente y, después, comenzar a emanar calor. Ese aumento térmico de la corteza eleva el aire en la ciudad y motiva la corriente de viento proveniente del mar. A este fenómeno se le llama brisa térmica.
La cancelación de las regatas de ayer provoca que el calendario mute. Para empezar, aquellos que habían hecho planes para librar el próximo viernes, día de reserva, los tienen que deshacer, porque ese será el día en el que se recuperará completa la jornada de ayer. Hoy no se comienza de nuevo, sino que se mantiene el calendario establecido para el martes. Así, el Desafío Español se enfrentará a Areva y en el segundo turno al Mascalzone Latino. Este será el primer enfrentamiento directo para los españoles, pues los italianos son el rival a batir.