Martes, 17 de abril de 2007
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Una avalancha en busca de sol y barcos
La falta de viento suspende las regatas pero no impide que más de 50.000 personas se echen al puerto
La falta de viento suspende las regatas pero no impide que más de 50.000 personas se echen al puerto
Valencia estaba oxidada. Casi un mes de lluvia y nubes. Una sucesión de días plomizos que tenía a los ciudadanos al borde de la depresión. Nadie recuerda un periodo tan gris. Pero ayer todo cambió. Ayer, de hecho, no fue la festividad de San Vicente Ferrer, ni el inicio, aunque interruptus, de la Louis Vuitton Cup (pese a que para el gran público ayer empezara la Copa América). No. Ayer fue el día que el sol regresó a Valencia. Y Valencia se echó a la calle.

Una legión de ciudadanos enfiló la avenida del Puerto para desembocar en la dársena de la Copa América y en la playa de la Malvarrosa, frente a uno de los campos de regatas. Decenas de miles de valencianos y turistas formaron un tsunami en dirección contraria. Más de 50.000 persona abarrotaron la dársena, la arena de la playa y, sobre todo, el paseo marítimo, convertido en un auténtico río de humanidad.

La Copa América se ha convertido en la excusa. Que ves los barcos, fenomenal. Que no, pues tampoco pasa nada. El caso es cargar las pilas. La Copa América, de hecho, ayer cumplió un papel antidepresivo. La gente necesitaba tostarse al sol.

Los restaurantes, a tope

Y después de alcanzar el bronceado deseado, pues a llenar el estómago en los establecimientos hosteleros de la zona, otro de los sectores más agraciados con la llegada de la competición al puerto de Valencia. En el restaurante La Marcelina, por ejemplo, “hasta la bandera”, según comenta su maître, Fernando López. Al parecer, la gran cantidad de gente que acude no deja tiempo ni para comentar el buen día que ha salido o la suspensión de las regatas. “Sobre todo, mucho italiano, pero también catalanes, navarros, de toda España”, añadió, sobre la procedencia de sus comensales.

Cerca, en el paseo de Neptuno, en La Pepica, Pepe Balaguer es contundente: “A reventar”. Este local, a pesar de no haber aumentado su cocina en previsión de la llegada masiva de clientes, todos los días cuelga el cartel de completo. “Valencia está de dulce, ha pasado de ser un pueblecito a ser una ciudad internacional. La Copa América ha traído muchísima gente, de dentro y fuera de España. El único problema que tenemos es de aparcamiento para todos”.

La cifra de visitantes no cesa de crecer. El pasado domingo la Copa América recibió al número 2.000.000 desde que despegó, allá por 2004, en aguas de Marsella. Ahora ha llegado la hora de la verdad, las competiciones en las que sí se realizarán diferentes cribas hasta conocer el nombre del equipo que tendrá el privilegio de desafiar al Alinghi. El histórico trofeo ha acabado calando. Ayer, sin ir más lejos, un reguero de curiosos se adentraban en la sala donde esta la jarra de las cien guineas para retratar el legendario aguamanil el trofeo más antiguo del mundo. Desde que los teléfonos móviles han incorporado una cámara de fotos, todo tiene cabida en una tarjeta de memoria.

Aunque son muchos los que no buscan más que conocer el nuevo puerto de Valencia. No tienen ni idea de lo que ocurre en el campo de regatas. La prueba, ayer, cuando la falta de viento ya había obligado a suspender el primer round robin y las colas se mantenían en la entrada a las instalaciones de la Copa América. La avenida del Puerto, de hecho, estaba colapsada por los coches. Y no había regatas. Eso sí, aún brillaba un sol radiante.


 
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