Hace 8.000 años el Pla de Petracos se convirtió en un punto de peregrinaje espiritual para los nativos de la Marina Alta.
Hasta este emplazamiento místico ubicado en el término municipal de Castell de Castells, concretamente, en el barranc de Malafí acudían los ancestros comarcales (Neolítico) para rendir tributo, explica el cronista oficial de municipio, Joan Verdú, a la figura del Orante situado justo en el centro de uno de los más valiosos exponentes de arte macroesquemático y sin duda alguna “la Capilla Sixtina del arte rupestre” sentenció.
En este santuario declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad también se observan figuras femeninas vinculadas, apunta el cronista, a la fertilidad así como representaciones de animales tales como la cabeza de un toro o un pequeño ciervo atravesado por flechas (animal que se extinguieron en la comarca) aunque no es el único recinto místico emplazado en la localidad.
La naturaleza se ha regenerado con fuerza en estos parajes asediados por los incendios durante años.
La espectacularidad de las encinas apenas hace sombra a la insólita formación geológica que la propia lógica popular ha bautizado como Els Arcs, 2 grandes cavidades esculpidas durante siglos en la piedra y que en uno de los casos llega a alcanzar los 30 metros de altura. Una de las teorías barajadas por Verdú viene a explicar que este misterio de la naturaleza emplazado en el paraje de l’Aixortà “podría haber sido la entrada a una cueva que las inclemencias del tiempo y el paso de la estaciones acabaron derruyendo”.
Por este motivo se habrían esculpido estos grandes orificios en la roca, dos fenómenos geológicos probablemente únicos en el mundo, sentenció el cronista.
El topónimo de Castell de Castells se debe al río que discurre por el municipio, éste fue el único superviviente de los cinco núcleos urbanos “probablemente moriscos” que conformaron el actual término municipal de Castells.
De Aialt, Bitla, Alcúdia, Petracos y Espetla tan sólo ha sobrevivido uno, Alcudia, nombre que la historia y los señores que habitaron estas tierras cambiaron a Castell de Castells.
En 1609, fecha en la que data la expulsión de los moriscos se dio la Batalla de Petracos, momento histórico en el que los antiguos pobladores de la Marina Alta fueron expulsados de sus tierras por las tropas de Felipe III.
Esta contienda fue una de las más sangrientas y por ello ha quedado plasmada en el imaginario colectivo de los vecinos a medio camino entre los datos histórico y la leyenda.
Pero estos dominios no quedaron despoblados por mucho tiempo pues en 1615 fueron de nuevo repobladas por mallorquines.
Actualmente, Castells es un pueblo muy vinculado a la música y buena muestra de ello es que la actual Banda de Música La Primitiva es una de las más antiguas de la Comunitat Valenciana, nació en 1921 y aglutina a más del 10% de los vecinos de una localidad de poco más de 500 habitantes.
Es uno de los mayores exponentes culturales de Castells y motivo de alegría, explica el cronista, pues gracias la banda cada rincón del pueblo se llena de música durante las fiestas patronales que se celebran en agosto. En Castells sí pueden decir que les ha tocado la Primitiva en multitud de ocasiones a lo largo y ancho de su historia.