pasado, presente y futuro de uno de los ámbitos con mayor proyección laboral
El plástico transforma el mundo del empleo
es el sector de los sectores. automoción, construcción y mueble no serían nada sin él, al igual que el mercado laboral
es el sector de los sectores. automoción, construcción y mueble no serían nada sin él, al igual que el mercado laboral
laura de cubas
Supone el 40% de un coche y el 70% de cualquier producto electrónico. Está presente en todos los momentos de nuestra vida —el trabajo, el ocio, la alimentación, la casa...— pero, como dice Carlos Jiménez, responsable de Innovación del Centro Español del Plástico (CEP), «su condición de materia prima le hace permanecer en tierra de nadie». Y es que detrás de cada pieza de cualquier objeto cotidiano «hay toda una cadena de producción que no se anuncia pero que genera más de 12.000 millones de euros al año».
Las posibilidades del sector, como los de la materia prima, son múltiples. Las empresas químicas y refinerías se encargan de la primera fase de generación, elaboración y aditivos para, posteriormente, pasar a las plantas transformadoras que, según la industria en la que estén especializadas, pueden elaborar desde envases, en el ámbito del embalaje, a salpicaderos, en el de la automoción, o ventanas y tuberías en el de la construcción. Todo un entramado en el que participan más de 95.000 personas en España y que cada vez genera más empleo. «La logística demanda muchos puestos—comenta Jiménez—, aunque en el ámbito de la producción también se buscan técnicos e ingenieros para aplicaciones de planta y fábrica, y químicos para desarrollo de material. Se piden titulados en FP y mecánicos para mantenimiento y uso de la maquinaria». Sin embargo y pese a las posibilidades laborales, el del plástico es un sector poco valorado como yacimiento de empleo debido, en gran parte, a la formación que lo aborda: «El sector se queja de la falta de especialistas, sobre todo si nos comparamos con otros países. Es un tipo de enseñanza poco desarrollada para el peso de la industria... Y en los centros donde sí existe una preparación específica, no se cubren plazas», explica Jiménez.
Vida más allá del petróleo
Pero pese a esta carencia, el futuro del sector está más que asegurado en España: La transformación del plástico no ha parado de crecer en las cinco últimas décadas —en 1989 la producción de materiales plásticos superó a la del acero— y, en lo que se refiere a tendencias, a pesar de que la globalización ha afectado a las perspectivas de crecimiento en algunos sectores —parte de la producción de electrodomésticos y artículos electrónicos ha cambiado España por el sureste asiático—, el consumo aumenta. Y seguirá haciéndolo porque, según Jiménez, el plástico «está evolucionando y entrando en aplicaciones en las que jamás se pensaba que podría participar. Cada vez está sustituyendo más a los metales tanto en construcción como en automoción o aeronáutica». Conclusión: Así como hay mercados que van desapareciendo, surgen otros nuevos con lo que el valor total del sector sigue escalando puestos en nuestra economía.
«Al plástico le quedan muchos años por delante —explica— incluso después del petróleo. Ahora se está empezando a trabajar a partir de materiales biológicos. El mundo no podrá pasar sin el plástico, es una necesidad, ya no se pueden hacer nada sin él». «Cuando se piensa en plástico, se hace en un plato o una bolsa que bien puede sustituirse por otro material como el papel o el cartón. Algo que, sin embargo, no se puede hacer con otras muchas cosas que se han vuelto absolutamente indispensables en nuestra vida cotidiana», concluye Jiménez.